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jueves, 10 de marzo de 2011

Unos 600 fieles y 20 sacerdotes anglicanos se pasan a la Iglesia católica en Miércoles de Ceniza

Unos 600 fieles y 20 sacerdotes anglicanos han dado el paso de la conversión al catolicismo hoy, Miércoles de Ceniza, acogiéndose a la nueva institución creada por el Papa Benedicto XVI para permitirles mantener su rito y tradiciones. El así llamado Ordinariato recibe así a su primer grupo de fieles y párrocos, después de que en los últimos meses cinco obispos anglicanos expresaran también su intención de sumarse a la nueva institución de la Iglesia Católica.

La ceremonia, que se ha hecho coincidir con la fecha litúrgica del comienzo de la Cuaresma —tiempo de conversión y penitencia— es el primer paso en un proceso de conversiones a Roma de otros grupos de anglicanos descontentos con la doctrina oficial de su iglesia.

Las diferencias estallaron en 1992, cuando la jerarquía de la Iglesia de Inglaterra aprobó la ordenación de mujeres. El último paso en ese proceso de distanciamiento doctrinal de la tradición católica fue la aceptación de mujeres en el episcopado. Los grupos anglicanos adheridos a la tradición solicitaron en el Reino Unido, sin conseguirlo, un estatus especial dentro de su iglesia. Finalmente, fue Benedicto XVI el que les ofreció una fórmula con el Ordinariato, al que podrán desde hoy incorporarse fieles y sacerdotes anglicanos que lo deseen.

martes, 1 de marzo de 2011

Del "no" anglicano a las bodas gay en las iglesias


Que vivimos tiempos convulsos en los que sólo nos falta ponernos a debatir sobre el sexo de los ángeles como, según se dice, ocurría en Constantinopla mientras los turcos la invadían, es algo que a estas alturas parece ya indiscutible. En el Reino Unido, país en el que gobierna un partido conservador en coalición con un partido liberal, -no se trata pues delPartido Laborista ni de ningún otro tipo de izquierda “progresista”-, se halla en estudio, como se sabe, una ley de matrimonio que no sólo pretende ampliar la significación del concepto para que ampare también a la unión de dos personas del mismo sexo, sino además que los templos acojan, celebren, y en consecuencia, avalen, esta nueva concepción del matrimonio.
Es verdad que ante la nueva situación, el Dr. Rowan Williams, Arzobispo de Canterbury, máxima autoridad religiosa de la Iglesia anglicana, se ha negado, en un encuentro con varios parlamentarios, a la pretensión del Gobierno británico. Si bien, según algunos, se trata sólo de una maniobra para preservar la unidad:
“El Dr. Williams era considerado como un liberal cuando fue nombrado arzobispo, pero ha sacrificado continuamente sus creencias privadas para mantener la unidad de la Iglesia”, escribe el corresponsal en asuntos religiosos del Telegraph, Jonatahan Wynne-Jones.
Y es que en el seno de la Iglesia anglicana no faltan significados miembros, asíLord Harries, todo un obispo de Oxford, o el Dr. Jeffrey John, el deán de Saint Albans, para quienes no aceptar la realización de matrimonios entre personas del mismo sexo en los templos no representa sino “una discriminación”. El canciller canónigo de la catedral de San Pablo sostiene que “la Iglesia debería responder con más imaginación a la idea de celebrar matrimonios del mismo sexo en la iglesia”.
Todo lo cual suscita varias conclusiones. Por un lado, el imparable proceso de intromisión del estado en la sociedad, el cual alcanza cotas tan insospechadas como para aventurarse en transformar el diccionario por decreto para que las cosas signifiquen lo que el estado quiere que signifiquen, e imponerlas, igualmente por decreto, a la ciudadanía. Una ciudadanía a la que hasta del derecho de crítica se le priva, bajo el argumento de que se trata de derechos fundamentales: derechos tales como el de abortar una criatura, el de matar a un viejo “dignamente”, o el de dos personas del mismo sexo a adoptar un niño... Por otro, la gravísima crisis en la que parece hallarse la Iglesia anglicana, incapaz de alcanzar un acuerdo ni sobre la definición de algo tan claro como un matrimonio. Una crisis que, sin duda, ha de allanar, como ya lo está haciendo, el camino de las conversiones hacia donde se percibe más claridad, la Iglesia católica en este caso.
Resta saber si también impondrá el Gobierno británico el matrimonio de homosexuales en las mezquitas... No se preocupen, era una broma. Siendo como es la islámica una sociedad en la que ley civil y la religiosa están confundidas, el matrimonio musulmán, sin embargo, es un contrato meramente civil, en el que las mezquitas ni entran ni salen... Que de no ser así... ¡a lo mejor hasta se pensaban dos veces lo de imponer las bodas en los lugares de culto!

viernes, 25 de febrero de 2011

El Ordinariato anglicano de Estados Unidos se extiende a los anglo-luteranos




El sitio web The Anglo-Catholic publica hoy un correo electrónico escrito por el reverendo Irl A. Gladfelter, metropolitano de la iglesia anglo-luterana católica, en el cual afirma la decisión de su comunidad – que cuenta con alrededor de 11000 miembros en el mundo – de formar parte del futuro Ordinariato norteamericano para los anglicanos que se unen a la Iglesia Católica según las provisiones de la Anglicanorum Coetibus.


El 13 de mayo del 2009, la iglesia anglo-luterana católica (ALCC) envió una carta al Cardenal Walter Kasper, presidente del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos, declarando que la ALCC “desea deshacer los errores del padre Martín Lutero y regresar a la única, santa y verdadera Iglesia Católica establecida por nuestro Señor Jesucristo sobre el bienaventurado San Pedro”. Dicha carta fue redirigida a la Congregación para la Doctrina de la Fe, y la Congregación envió en junio del 2009 una respuesta a la ALCC en la que aseguraba que la petición de comunión plena estaba siendo seriamente estudiada.

No obstante esto, cuando el Santo Padre, el Papa Benedicto XVI, publicó gentilmente la constitución Anglicanorum Coetibus en noviembre del mismo año, la ALCC no respondió inmediatamente como hicieron otros. En lugar de esto, la ALCC – siendo de herencia luterana – alabó a Dios por la constitución apostólica y por el don ofrecido a nuestros hermanos y hermanas anglicanos, pero continuó aguardando con la esperanza de que nuetra petición también sería pronto concedida.

Sorpresivamente, en octubre del 2010, la ALCC recibió una carta del Arzobispo Luis Ladaria, secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, informando a la ALCC que había sido designado para los Estados Unidos un delegado episcopal, el Cardenal Donald Wuerl, para asistir a dicha Congregación en la implementación de la Anglicanorum Coetibus (el Cardenal Wuerl era aún arzobispo por entonces). La carta agrega que “al tiempo que procedemos a la erección de los Ordinariatos, les invitamos a contactarse directamente con el Arzobispo Wuerl…”. La ALCC respondió humildemente con un sonoro “sí”, enviando una carta al Cardenal Wuerl en cumplimiento de lo propuesto en la correspondencia con la Congregación para la Doctrina de la Fe, pidiendo ser parte de esta maravillosa reunificación dentro del Cuerpo de Cristo.


Es con gran gozo y profunda gratitud que la ALCC hace conocer su intención de ingresar en el Ordinariato norteamericano bajo las provisiones de la Anglicanorum Coetibus, y espera con ansias servir, junto con todos nuestros hermanos y hermanas en Cristo, para deshacer la Reforma y restaurar la unidad visible y corporativa de la Iglesia de Cristo, Una, Santa, Católica y Apostólica.


Fuente: The Anglo-Catholic


Traducción: La Buhardilla de Jerónimo