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miércoles, 16 de marzo de 2011

Una de cada cuatro muertes en Holanda es por eutanasia

Se llama en bioética “pendiente resbaladiza” a aquélla en la que se deslizan las sociedades cuando al legislar sobre un determinado tema con la intención de resolver un determinado caso que se considera extremo y lacerante, lo que se consigue con la ley, más allá de que se resuelva o no el caso en cuestión, es la generación de una conducta masiva y nociva que escapa al control del legislador (aunque, añado yo, siempre nos quedará la duda de si era lo que efectivamente buscaba el legislador).
He acudido ayer a la primera sesión de las I Jornadas científicas de Derecho a Vivir: Nuevos enfoques sobre aborto y eutanasia, con un programa extraordinario tratado por los mejores especialistas del tema: una verdadera gozada.
Pues bien, a lo que íbamos. Me llamó mucho la atención la tercera ponencia de ayer, la titulada “La eutanasia en Holanda. La teoría de la pendiente resbaladiza”, impartida por el doctor en medicina y cirugía Javier Vega Gutiérrez. El Dr. Vega analiza la evolución de la ley de la eutanasia en un país, Holanda, donde lleva practicándose tres décadas ya, con el resultado, según expuso, de que “los gobernantes no han conseguido controlar la práctica de la eutanasia y son incapaces de verificar que se cumplen las medidas de seguridad. Además, la mayoría de los médicos no declaran las que practican. Por otro lado, los tribunales no muestran interés por conseguir que se cumpla la ley, pues es ínfimo el número de procesos que ha habido y se acaba absolviendo siempre a los infractores”.
Presentó el Dr. Vega algunos de los informes anuales que, a su vez, realiza el Gobierno holandés, para proceder a su comparación y en definitiva, para demostrar la peligrosísima pendiente resbaladiza en la que la legislación holandesa ha hecho incurrir a los casos de muerte por eutanasia, los cuales arrojan estos espeluznantes resultados:
Tipo legal
1990
1995
2001
Eutanasia activa voluntaria
2.300
3.200
3.700
Suicidio médicamente asistido
400
400
300
Terminación de la vida sin petición
1.000
900
1.000
No tratamiento con intención de acortar la vida
6.900
11.200
18.200
Alivio de dolor con acortamiento de la vida(*)
4.800
3.900
2.800
Sedación terminal
No consta
No consta
8.400
Eutanasia neonatal
No consta
95
100
Total distintos supuestos eutanásicos
15.400
19.695
34.500
Total fallecimientos en el año
128.824
135.675
140.377
(*) De los cuales, sin conocimiento del paciente, 2.200 en 1990, y 1.200 en 1995, sin datos para 2001.
% eutanasia sobre total de muertes
11,95%
14,52%
24,58%
Si los datos de 1990, como se ve, presentan ya un nada tranquilizador 11,95% de muertes producidas en Holanda por alguno de los tipos incluidos dentro del concepto de eutanasia, una década después, con la ley de eutanaria ya en vigor, ese 11,95% es ya un 24,58%, es decir, una de cada cuatro muertes de las que se producen en el país. Algo muy similar a lo ocurrido en España con la Ley de aborto de 1985, que pasó de los 441 casos del año 1986, a los 26.000 tres años después, y a los 115.000 de poco más de dos décadas más tarde.
Esto es, en definitiva, lo que ocurre cuando se juega con fuego. Ahora, traten Vds. de pensar la confianza con la que entra en un hospital holandés, un paciente que lo hace con una enfermedad de cierto alcance. ¿Se dejarían tratar Vds. si, Dios no lo quiera, sufrieran en el apacible y bucólico país de los tulipanes, un accidente cardiovascular, pongo por caso?

miércoles, 2 de marzo de 2011

MEDICO DERRIBA MITO: EUTANASIA NO ES CLAMOR DE ENFERMOS TERMINALES

por Federico Ledesma

En todos los años que lleva trabajando con enfermos terminales, el médico Jordi Valls -uno de los más destacados expertos españoles en cuidados paliativos- nunca ha recibido un solo pedido de eutanasia.

En una entrevista concedida al diario ABC, Valls relata los desafíos de enfrentar a diario la muerte de sus pacientes, todos enfermos terminales, desde la Fundación Instituto San José, de los Hermanos de San Juan de Dios, donde dirige el equipo de atención psicosocial para enfermos avanzados de la Obra Social de La Caixa, que ya ha atendido a once mil pacientes.

Para Valls la eutanasia no es, “en absoluto”, una petición frecuente. “He trabajado durante años en atención directa a pacientes terminales, y nunca nadie me pidió la eutanasia. Se suele decir que el mejor tratamiento contra la eutanasia es un buen cuidado paliativo, pues la mayoría de quienes te dicen ‘yo no quiero vivir’ resulta que lo que te están diciendo es ‘yo no quiero vivir así’, y en cuanto tratas el ‘así’, habitualmente ya se no repite el ‘no quiero vivir’. Hay que ser sensibles, caritativos, y atender desde el lado más humanista de la medicina“, afirma.

El médico sostiene que su Unidad de Cuidados Paliativos no es un sitio triste. “Nadie en esta casa ni en ningún otro centro recibe más recompensas y agasajos que quienes trabajan en ella. La gente (tanto el enfermo como sus familiares) se siente agradecida porque les escuchas, les acompañas y haces más agradable el proceso de la muerte”, revela.

Valls considera que “es injusto morirse sin saber que te estás muriendo, porque a lo mejor tienes un montón de cosas por resolver. A cada uno nos gusta cerrar nuestras carpetas, y situar a la persona en esta esfera de realidad puede añadir paz a su muerte. Si tú, por ejemplo, tienes una hermana con la que hace años que no te hablas y te estás muriendo, pues seguramente el mejor tratamiento que te pueden aplicar es llamar a tu hermana, hacer las paces y quedarte tranquilo. En cuidados paliativos se aprende que a veces el mejor tratamiento del dolor no es la morfina”.

Además, recuerda que “no solo hay que cuidar a quien va a morir, sino también prestar atención a quienes le sobreviven. Esa es una carencia que tienen quizá los hospitales, donde se hace una labor de cuidados físicos muy buena, pero muchas veces ni las necesidades sociales ni las psicológicas están atendidas. Y mucho menos las espirituales, sean de tipo religioso o no”.

sábado, 26 de febrero de 2011

La Justicia canadiense ordena la muerte de un bebé de 13 meses y los padres buscan el milagro

Los padres de Joseph Maraachli, un bebé de sólo 13 meses de edad que padece una enfermedad neurológica degenerativa grave, buscan un milagro luego que la corte canadiense ordenara a los médicos que lo atienden a desconectar el próximo lunes 28 de febrero el tubo de respiración y causarle la muerte por asfixia.
Moe y Sana Maraachli han rechazadola condena de muerte contra su hijo, y han pedido a los médicos que practiquen una traqueotomía al bebé para llevárselo a casa en lugar de que enfrente una muerte dolorosa.
Ante la negativa de los médicos, los Maraachli buscan que un hospital en Estados Unidos reciba a su hijo para intentar una recuperación milagrosa.
Según informa FoxNews.com, el bebé se encuentra en estado de inconciencia permanente desde octubre y los médicos no dan esperanzas a sus padres.
"Creo en mi hijo. Nunca permitiré que mi hijo muera en la forma que quieren los médicos", explicó Moe Maraachli a Fox News y señaló que el retiro del ventilador le causará una muerte muy dolorosa.
"Él es un ser humano. Él tiene derecho a luchar", agregó en ones al programa "América en vivo con Megyn Kelly" y reiteró su deseo de llevar a su hijo moribundo a casa para que pase ahí sus últimos días.
Los Maraachli tuvieron una hija hace ocho años que presentó la misma enfermedad pero a ella sí le practicaron una traqueotomía y murió en su casa. Esperan que Joseph tenga la misma oportunidad.
"Mi hijo no tiene muerte cerebral. Sabemos que tiene sentimientos, sabemos que tiene dolor. Como padre, quiero luchar por mi bebé", agregó Moe en declaraciones al diario The Windsor Star.