jueves, 3 de marzo de 2011

"Hipercresía"

El otro día alguien me dijo algo inaudito, pero que cada vez es más común escuchar.
Hablábamos de un conocido que después de muchos años de matrimonio había dejado a su mujer por otra, con la que también se había casado, y el comentario fue:

“. .. eso (el adulterio) siempre ha existido; al menos ahorano se hace hipócritamente como antes…. en esto la verdad es que la sociedad ha avanzado.

¿Qué les parece?, ¿son ustedes de la misma opinión?, ¿consideran correcta esta apreciación?

En mi opinión no puede estar más desorientado el comentario y se lo muestro con un cuadro que compara la situación actual con la que vivíamos hace… pongamos 50 años.
Y a ver si hay avance...

España hace 50 años

Se casa.
Si se lía con otra, sabe que es infiel.
Sabe que está engañando a su mujer y por ello se lo oculta.
La gente que se percata le tiene por adúltero
A pesar de todo, mantiene su matrimonio y vida de familia.
Guarda las apariencias.
La sociedad (su entorno) juzga negativamente su infidelidad.

España hoy

No se casa, “viven juntos“ y no es su esposa, es “su pareja”
Si se lía con otra no es infiel, tiene “una aventura”
No dice que sea un engaño, lo que dice es que “el amor se ha acabado”.
La gente no le considera adúltero, sino que “vive un nuevo amor”
Destruye su matrimonio y traiciona a los hijos, pero camuflado como una “separación civilizada en la que quedan como amigos para evitar traumas”
“Rehace” su vida.
Y la sociedad (su entorno) alaba su decisión pues “cada uno vive su vida y nadie es quien para juzgar”.

(*) El cuadro comparativo es aplicable tanto a hombre como a mujer, si bien yo lo pongo en masculino como en el caso que describo.

Ya ven que estamos ante dos retratos de hipócritas, ambos pretenden pasar por buenos sin serlo, pero si me preguntan a cual prefiero, me quedo con el primero. Parafraseando al clásico, al menos su hipocresía es esa especie de homenaje que rinde el vicio a la virtud.
La hipocresía del segundo me parece más redomada y es que, como dijo recientemente un gran historiador, si no lo remediamos, el siglo XXI será recordado como el más hipócrita de los siglos. Esta es mi opinión.

¿Y la de usted?

Porthos

FUENTE: http://www.religionenlibertad.com

miércoles, 2 de marzo de 2011

CARTAS DEL DIABLO A SU SOBRINO (Lewis) IX


IX

Mi querido Orugario:

Espero que mi última carta te haya convencido de que el seno de monotonía o «sequía» que tu paciente está atravesando en la actualidad no te dará, por sí mismo, su alma, sino que necesita ser adecuadamente explotado. Ahora voy a considerar qué formas debería tomar esta explotación.

En primer lugar, siempre he encontrado que los períodos bajos de la ondulación humana suministran una excelente ocasión para todas las tentaciones sensuales, especialmente las del sexo. Esto quizá te sorprenda, porque, naturalmente, hay más energía física, y por tanto más apetito potencial, en los períodos altos; pero debes recordar que entonces los poderes de resistencia están también en su máximo. La salud y el estado de ánimo que te conviene utilizar para provocar la lujuria pueden también, sin embargo, ser muy fácilmente utilizados para el trabajo o el juego o la meditación o las diversiones inocuas. El ataque tiene mucho mayores posibilidades de éxito cuando el mundo interior del hombre es gris, frío y vacío. Y hay que señalar también que la sexualidad de los bajos es sutilmente distinta, cualitativamente, de la de los altos: es mucho menos probable que conduzca a ese débil fenómeno que los humanos llaman «estar enamorados», mucho más fácil de empujar hacia las perversiones, mucho menos contaminado por esas concomitancias generosas, imaginativas e incluso es-pirituales que tan a menudo hacen tan decepcionante la sexualidad humana. Lo mismo ocurre con otros deseos de la carne. Es mucho más probable que consigas hacer de tu hombre un buen borracho imponiéndole la bebida como un anodino cuando está aburrido y cansado que animándole a usarla como un medio de diversión junto con sus amigos cuando se siente feliz y expansivo. Nunca olvides que cuando estamos tratando cualquier placer en su forma sana, normal y satisfactoria, estamos, en cierto sentido, en el terreno del Enemigo. Ya sé que hemos conquistado muchas almas por medio del placer. De todas maneras el placer es un invento Suyo, no nuestro. Él creó los placeres; todas nuestras investigaciones hasta ahora no nos han permitido producir ni uno. Todo lo que podemos hacer es incitar a los humanos a gozar los placeres que nuestro Enemigo ha inventado, en momentos, o en formas, o en grados que Él ha prohibido. Por eso tratamos siempre de alejarnos de la condición natural de un placer hacia lo que en él es menos natural, lo que menos huele a su Hacedor, y lo menos placentero. La fórmula es un ansia siempre creciente de un placer siempre decreciente. Es más seguro, y es de mejor estilo. Conseguir el alma del hombre y no darle nada a cambio: eso es lo que realmente alegra el corazón de Nuestro Padre. Y los bajos son el momento adecuado para empezar el proceso.

Pero existe una forma mejor todavía de explotar los bajos; me refiero a lograrlo por medio de los propios pensamientos del paciente acerca de ellos. Como siempre, el primer paso consiste en mantener el conocimiento fuera de su mente. No le dejes sospechar la existencia de la ley de la ondulación. Hazle suponer que los primeros ardores de su conversión podrían haber durado, y deberían haber durado siempre, y que su aridez actual es una situación igualmente permanente. Una vez que hayas conseguido fijar bien en su mente este error, puedes proseguir por varios medios. Todo depende de que tu hombre sea del tipo depresivo, al que se puede tentar a la desesperación, o del tipo inclinado a pensar lo que quiere, al que se le puede asegurar que todo va bien. El primer tipo se está haciendo raro entre los humanos. Si, por casualidad, tu paciente pertenece a él, todo es fácil. No tienes más que mantenerle alejado de cristianos con experiencia (una tarea fácil hoy día), dirigir su atención a los pasajes adecuados de las Escrituras, y luego ponerle a trabajar en el desesperado plan de recobrar sus viejos sentimientos por pura fuerza de voluntad, y la victoria es nuestra. Si es del tipo más esperanzado, tu trabajo es hacerle resignarse a la actual baja temperatura de su espíritu y que gradualmente se contente convenciéndose a sí mismo de que, después de todo, no es tan baja. En una semana o dos le estarás haciendo dudar si los primeros días de su cristianismo no serían, tal vez, un poco excesivos. Háblale sobre la «moderación en todas las cosas». Una vez que consigas hacerle pensar que «la religión está muy bien, pero hasta cierto punto», podrás sentirte satisfecho acerca de su alma. Una religión moderada es tan buena para nosotros como la falta absoluta de religión —y más divertida.

Otra posibilidad es la del ataque directo contra su fe. Cuando le hayas hecho suponer que el bajo es permanente, ¿no puedes persuadirle de que su «fase religiosa» va a acabarse, como todas sus fases precedentes? Por supuesto, no hay forma imaginable de pasar mediante la razón de la proposición: «Estoy perdiendo interés en esto» a la proposición: «Esto es falso.» Pero, como ya te dije, es en la jerga, y no en la razón, en lo que debes apoyarte. La mera palabra fase lo logrará probablemente. Supongo que la criatura ha atravesado varias anteriormente —todas lo han hecho—, y que siempre se siente superior y condescendiente para aquellas de las que ha salido, no porque las haya superado realmente, sino simplemente porque están en el pasado. (Confío en que le tengas bien alimentado con nebulosas ideas de Progreso y Desarrollo y el Punto de Vista Histórico, y en que le des a leer montones de biografías mo¬dernas; en ellas, la gente siempre está superando «fases», ¿no?)

¿Te das cuenta? Mantén su mente lejos de la simple antítesis entre lo Verdadero y lo Falso. Bonitas expresiones difusas —«Fue una fase», «Ya he superado todo eso»—, y no olvides la bendita palabra «Adolescente». Tu cariñoso tío,

ESCRUTOPO

MEDICO DERRIBA MITO: EUTANASIA NO ES CLAMOR DE ENFERMOS TERMINALES

por Federico Ledesma

En todos los años que lleva trabajando con enfermos terminales, el médico Jordi Valls -uno de los más destacados expertos españoles en cuidados paliativos- nunca ha recibido un solo pedido de eutanasia.

En una entrevista concedida al diario ABC, Valls relata los desafíos de enfrentar a diario la muerte de sus pacientes, todos enfermos terminales, desde la Fundación Instituto San José, de los Hermanos de San Juan de Dios, donde dirige el equipo de atención psicosocial para enfermos avanzados de la Obra Social de La Caixa, que ya ha atendido a once mil pacientes.

Para Valls la eutanasia no es, “en absoluto”, una petición frecuente. “He trabajado durante años en atención directa a pacientes terminales, y nunca nadie me pidió la eutanasia. Se suele decir que el mejor tratamiento contra la eutanasia es un buen cuidado paliativo, pues la mayoría de quienes te dicen ‘yo no quiero vivir’ resulta que lo que te están diciendo es ‘yo no quiero vivir así’, y en cuanto tratas el ‘así’, habitualmente ya se no repite el ‘no quiero vivir’. Hay que ser sensibles, caritativos, y atender desde el lado más humanista de la medicina“, afirma.

El médico sostiene que su Unidad de Cuidados Paliativos no es un sitio triste. “Nadie en esta casa ni en ningún otro centro recibe más recompensas y agasajos que quienes trabajan en ella. La gente (tanto el enfermo como sus familiares) se siente agradecida porque les escuchas, les acompañas y haces más agradable el proceso de la muerte”, revela.

Valls considera que “es injusto morirse sin saber que te estás muriendo, porque a lo mejor tienes un montón de cosas por resolver. A cada uno nos gusta cerrar nuestras carpetas, y situar a la persona en esta esfera de realidad puede añadir paz a su muerte. Si tú, por ejemplo, tienes una hermana con la que hace años que no te hablas y te estás muriendo, pues seguramente el mejor tratamiento que te pueden aplicar es llamar a tu hermana, hacer las paces y quedarte tranquilo. En cuidados paliativos se aprende que a veces el mejor tratamiento del dolor no es la morfina”.

Además, recuerda que “no solo hay que cuidar a quien va a morir, sino también prestar atención a quienes le sobreviven. Esa es una carencia que tienen quizá los hospitales, donde se hace una labor de cuidados físicos muy buena, pero muchas veces ni las necesidades sociales ni las psicológicas están atendidas. Y mucho menos las espirituales, sean de tipo religioso o no”.

Impiden a un matrimonio cristiano la adopción de niños porque su ética sexual puede «dañarlos»


En un fallo que podría sentar precedentes legales en la justicia británica, el 28 de febrero dos jueces de Nottingham resolvieron que una pareja de esposos cristianos no puede adoptar niños debido a su convicción de que el "estilo de vida homosexual" no es aceptable.

Eunice y Owen Johns, de 62 y 65 años de edad respectivamente, son cristianos pentecostales de la ciudad de Derby y ya han cuidado a 15 niños como padres sustitutos en el pasado. Es decir, no los adoptaban pero los criaban temporalmente como si fueran sus hijos.

Ambos fueron llevados a una corte por un trabajador social que expresó su "preocupación" por la perspectiva que ambos tienen sobre el estilo de vida homosexual.

"Todo lo que queremos hacer es ofrecer un hogar lleno de amor a un niño necesitado. Tenemos un buen récord como padres sustitutos, pero como somos cristianos con una ética sexual, aparentemente no somos lo suficientemente buenos para serlo", señaló Eunice Johns.

"Los jueces -denunció- sugieren que nuestra perspectiva puede dañar a los niños. La Comisión de Igualdad y Derechos Humanos nos ha dicho que nuestras convicciones podrían ´infectar´ a los pequeños pero no creemos que eso sea así".

Johns también dijo que "estamos preparados para amar y aceptar a cualquier niño. Lo que no queremos hacer es decirle a un pequeño que la práctica homosexual es algo bueno. Más aún, un niño vulnerable ahora ha perdido la oportunidad de encontrar un hogar seguro y servicial en una época en la que hay pocos dispuestos a cuidar o adoptar".

"Nos sentimos excluidos y sentimos que no hay lugar para nosotros en la sociedad, no hemos recibido justicia y creemos que se necesita una perspectiva independiente para revisar este caso" que estos esposos van a apelar.

Por su parte Ben Summerskill, director de la organización Stonewall que agrupa lesbianas, gays y bisexuales, comentó sobre el fallo que "nos place que la Corte haya favorecido la decencia del siglo XXI por encima del prejuicio del siglo XIX".

Los jueces de este caso, Munby y Beatson, se refieren en su fallo a la polémica Ley de Igualdad y Orientación Sexual de 2010. Ambos señalan que poner a niños al cuidado de los Johns podría "generar un conflicto con el deber de la autoridad local de salvaguardar y promover el bienestar de los niños".

Para los jueces, en este caso no se atenta contra la libertad religiosa de los Johns, que en todo caso queda en un segundo lugar "porque las leyes sobre la igualdad en cuanto a la orientación sexual deben considerarse primero".

El fallo también señala que las autoridades pueden exigir a los individuos una "actitud positiva" hacia las inclinaciones y el estilo de vida homosexual.

En opinión de los magistrados Munby y Beatson los Johns no han sufrido discriminación religiosa ya que su exclusión como padres sustitutos no se debe a eso sino a sus consideraciones éticas.

Andrea Williams, Directora del Christian Legal Center del Reino Unido, reiteró que los jueces "efectivamente le dijeron a los Johns que sus perspectivas pueden dañar a los niños".

La decisión de los magistrados de Nottingham también se refiere al "asunto obvio" de que Gran Bretaña es "un estado secular y no una teocracia" por lo que "apoyarse en una creencia religiosa no puede inmunizar nunca al creyente del alcance de la ley secular".

Al respecto, Williams advirtió que "la ley se ha comenzado a interpretar por los jueces de modo tal que favorece los ´derechos´ homosexuales sobre la libertad de conciencia. Diversas áreas de la vida pública se están saliendo del espectro de los cristianos que no quieren comprometer sus creencias".

"Si la moral cristiana daña a los niños y es inaceptable para el Estado, ¿entonces cuántos años nos quedan antes que los hijos naturales sean arrebatados de sus padres cristianos?", cuestionó la abogada.

La controvertida norma sobre la orientación sexual en Gran Bretaña forzó a las agencias de adopción católicas a cerrar, luego de que la comisión encargada de velar por su cumplimiento estableciera que estas instituciones no podían rechazar a parejas homosexuales que quisieran adoptar.

Catholic Care, la última agencia en cerrar, fue obligada a hacerlo en agosto de 2010.

Sobre la adopción por parte de homosexuales, el Instituto Valenciano de Fertilidad, Sexualidad y Relaciones Familiares (IVAF) recuerda que "un niño tiene derecho a un padre y una madre, derecho conculcado si se le entrega a dos hombres o a dos mujeres".

"Dos personas del mismo sexo no son idóneos para la cría y educación de los niños, que carecerían de referente paterno/masculino (si son dos lesbianas) o materno/femenino (si son dos homosexuales)", precisa.


FUENTE: http://www.religionenlibertad.com

La protestantización de los tradicionalistas católicos

Hay dos fijaciones del tradicionalismo en la Iglesia que siempre son siempre el caballo de batalla con el que uno se encuentra a la hora de polemizar sobre la situación actual de la nave de Pedro.

Como muchos habrán adivinado, no son otras que el tema delecumenismo en el Concilio Vaticano II y la reforma litúrgica de 1970, auspiciada por Pablo VI tras la Sacrosanctum Concilium sobre la Sagrada liturgia.

Formado en Congregaciones Marianas y en la espiritualidad ignacianade toda la vida, nunca pude sospechar que aquellos jesuitas tradicionales de los que mamé todo en mis primeros años en la fe se hubieran quedado cortos en su ortodoxia comparados con los postulados de los más tradicionalistas de la iglesia.

Si algo aprendí en todo esos años fue que en materia de obediencia, elsentire cum ecclesia de San Ignacio es la cúspide espiritual de la vida religiosa, que siempre trata de ser obediente al Padre a imitación de Jesucristo a través de la persona del superior y la profesada obediencia a la Iglesia en la persona del Sumo Pontífice.

Con estas coordenadas eclesiales de referencia, nunca he podido entender laabierta crítica que por parte de algunos se hace tanto al Concilio, como a la autoridad de Pablo VI en su oficio de Papa a la hora de sancionar las reformas que vinieron con posterioridad a éste.

Puedo entender, más o menos, el escándalo de muchos ante los desmanes de algunos, pero me parece un salto considerable pasar de la condena de los actos concretos de unos pocos, al descrédito sistemático de todo el Concilio y lo que viene después.

Cuando se habla de estos temas, así como de los males de los que adolece la Iglesia, el argumento estrella que siempre surge como clave explicativa de todo es el de la protestantización de la Iglesia.

En esta sintonía explicativa ecumenismo y reforma litúrgica son los dos grandes errores del Concilio que nos han llevado a la precaria situación de la Iglesia hoy en día, y la mejor demostración de ello es el abandono masivo de la misma al que hemos asistido tras el mismo.

Me encantaría entrar en estos temas, pero para no alargarme, recomiendo los brillantes post de José Miguel Arráiz en Infocatólica, que no tienen desperdicio.

En lo que quiero fijarme eso sí, es en la pretendida protestantización de la Iglesia, pues viene a ser el coco que siempre se esgrime para descalificar todo lo que se mueve.

Previamente señalar lo curioso que resulta que gente que no ha pisado en su vida una congregación protestante se ponga a decir que nuestra liturgia actual está protestantizada.


Una cosa es conocer lo que se enseña en cualquier facultad de teología católica sobre Lutero, Calvino y la Reforma, y otra muy distinta conocer el mundo protestante actual, que es de una riqueza y una diversidad tal, que muchas veces raya la contradicción, pues se puede encontrar de todo.

Por ejemplo, podemos encontrarnos cosas tan dispares como una misa tridentina (si consideramos a los anglicanos protestantes) o un servicio informal tipo Gospel como los que se dan en algunas iglesias estadounidenses.

Así que la cuestión previa es: si se da una protestantización, ¿de qué tipode protestantización estamos hablando? ¿Bautista, metodista, luterana, calvinista, evangélica, pentecostal, no denominacional,etc,etc?

Porque si el problema es que haya guitarras en las iglesias, a más de uno le sorprendería ir a un culto luterano tradicional acompañado de un órgano barroco de los de toda la vida, y supongo que más de un esquema se le vendría abajo.

Por supuesto no estoy entrando en profundidad en el tema, lo que quiero señalar es el común desconocimiento de la práctica protestante, aunque en la Iglesia católica tenemos gente que viene del mundo protestante que nos puede explicar mucho de lo que se vive en ese mundo.

Dos exponentes señeros en Estados Unidos son Scott Hann y Peter Kreeft, ambos provenientes del protestantismo más clásico y ahora conocidos apologetas de la fe católica.

Hann pertenece al Opus Dei y enseña en la universidad franciscana de Stubenville, y Kreeft es profesor de filosofía en el Boston College de los jesuitas. Ambos saben mejor que nadie de donde vienen, y por eso mismo pueden apreciar la intensidad de la liturgia católica (por ejemplo La cena del Cordero de Hann es una apasionante profundización en la Misa)

Pero volviendo a lo que importa, si se desconoce la práctica protestante, difícilmente se puede acusar de protestantización, en rigor, a la Iglesia católica actual.

En realidad lo que se quiere criticar tildándolas de protestantes, son las formas introducidas en la liturgia, y al hacerlo se entra de lleno en un tema teológico mucho más grave, que tiene que ver con la constitución misma de la Iglesia y la autoridad de sus pastores.

Si uno de los postulados fundamentales de Lutero es la interpretación individual de la Escritura con la asistencia del Espíritu Santo, que conlleva también una demolición de la Iglesia como estructura jerárquica y de autoridad en materias de fe, me pregunto quién es verdaderamente el protestante.

Me resulta de lo más llamativa la velada eclesiología que se esconde detrás de todas las corrientes que minusvaloran el Concilio Vaticano segundo y todo lo que trajo. En el fondo lo que se nos viene a decir es que la Iglesia se ha equivocado, pues no se da valor a lo aprobado por el Concilio, ni a los decretos y reformas posteriores del Papa.

Justo lo contrario de la Iglesia católica en la que yo he crecido en la fe donde siempre se me ha enseñado a tener una exquisita comunión con la Iglesia y sus pastores, y jamás de los jamases se ha puesto en duda ni la autoridad del papa, ni la del concilio, ni la de los obispos.

Y precisamente en esto, en el sentir con la Iglesia ignaciano, nos jugamos el ser o no ser de católicos, pues si la Iglesia católica se equivoca, entramos de lleno en categorías teológicas de la Reforma.

Al final lo que está clarísimo es que hay mucho desconocimiento de lo que la propia Iglesia dice de sí misma, así como de lo que se vive en las otras iglesias cristianas separadas, y se habla de protestantización de la Iglesia de una manera a mi entender muy superficial.

No hace falta entrar en el debate de lo que está mal o bien en materia deliturgia, ni entrar a criticar el desfigurado entendimiento del tema delecumenismo que muchos tienen. Previamente tenemos que sentarnos a hablar del valor que tiene la Iglesia, su autoridad, la de sus pastores, y la promesa de asistencia a la misma de parte del Espíritu Santo.

Al menos yo, sin tener eso claro, no podría ser católico, pues me parece que está en la esencia de las cosas el poder confiar en que la Iglesia, pese a la imperfección de las mediaciones humanas que necesariamente tiene que padecer, está guiada por el Espíritu Santo y al final estamos seguros de hacer la voluntad de Dios si seguimos lo que ella nos dice.


FUENTE: http://www.religionenlibertad.com

martes, 1 de marzo de 2011

CARTAS DEL DIABLO A SU SOBRINO (Lewis) VIII


VIII

Mi querido Orugario:

¿Con que tienes «grandes esperanzas de que la etapa religiosa del paciente esté finalizando», eh? Siempre pensé que la Academia de Entrenamiento se había hundido desde que pusieron al viejo Babalapo a su cabeza, y ahora estoy seguro. ¿No te ha hablado nadie nunca de la ley de la Ondulación?

Los humanos son anfibios: mitad espíritu y mitad animal. (La decisión del Enemigo de crear tan repugnante híbrido fue una de las cosas que hicieron que Nuestro Padre le retirase su apoyo.) Como espíritus, pertenecen al mundo eterno, pero como animales habitan el tiempo. Esto significa que mientras su espíritu puede estar orientado hacia un objeto eterno, sus cuerpos, pasiones y fantasías están cambiando constantemente, porque vivir en el tiempo equivale a cambiar. Lo más que puede acercarse a la constancia, por tanto, es la ondulación: el reiterado retorno a un nivel del que repetidamente vuelven a caer, una serie de simas y cimas. Si hubieses observado a tu paciente cuidadosamente, habrías visto esta ondulación en todos los aspectos de su vida: su interés por su trabajo, su afecto hacia sus amigos, sus apetencias físicas, todo sube y baja. Mientras viva en la tierra, períodos de riqueza y vitalidad emotiva y corporal alternarán con períodos de aletargamientos y pobreza. La sequía y monotonía que tu paciente está atravesando ahora no son, como gustosamente supones, obra tuya; son meramente un fenómeno natural que no nos beneficiará a menos que hagas buen uso de él.

Para decidir cuál es su mejor uso, debes preguntarte qué uso quiere hacer de él el Enemigo, y entonces hacer lo contrario. Ahora bien, puede sorprenderte aprender que, en sus esfuerzos por conseguir la posesión permanente de un alma, se apoya más aún en los bajos que en los altos; algunos de Sus favoritos especiales han atravesado bajos más largos y profundos que los demás. La razón es ésta: para nosotros, un humano es, ante todo, un alimento; nuestra meta es absorber su voluntad en la nuestra, el aumento a su expensa de nuestra propia área de personalidad. Pero la obediencia que el Enemigo exige de los hombres es otra cuestión. Hay que encararse con el hecho de que toda la palabrería acerca de Su amor a los hombres, y de que Su servicio es la libertad perfecta, no es (como uno creería con gusto) mera propaganda, sino espantosa verdad. El realmente quiere llenar el universo de un montón de odiosas pequeñas réplicas de Sí mismo: criaturas cuya vida, a escala reducida, será cualitativamente como la Suya propia, no porque El las haya absorbido, sino porque sus voluntades se pliegan libremente a la Suya. Nosotros queremos ganado que pueda finalmente convertirse en alimento; Él quiere siervos que finalmente puedan convertirse en hijos. Nosotros queremos sorber; El quiere dar. Nosotros estamos vacíos y querríamos estar llenos; El está lleno y rebosa. Nuestro objetivo de guerra es un mundo en el que Nuestro Padre de las Profundidades haya absorbido en su interior a todos los demás seres; el Enemigo desea un mundo lleno de seres unidos a Él, pero todavía distintos.

Y ahí es donde entran en juego los bajos. Debes haberte preguntado muchas veces por qué el Enemigo no hace más uso de Sus poderes para hacerse sensiblemente presente a las almas humanas en el grado y en el momento que Le parezca. Pero ahora ves que lo Irresistible y lo Indiscutible son las dos armas que la naturaleza misma de Su plan le prohíben utilizar. Para El, sería inútil meramente dominar una voluntad humana (como lo haría, salvo en el grado más tenue y reducido, Su presencia sensible). No puede seducir. Sólo puede cortejar. Porque Su innoble idea es comerse el pastel y conservarlo; las criaturas han de ser una con El, pero también ellas mismas; meramente cancelarlas, o asimilarlas, no serviría. Está dispues¬to a dominar un poco al principio. Las pondrá en marcha con comunicaciones de Su presencia que, aunque tenues, les pare¬cen grandes, con dulzura emotiva, y con fáciles victorias sobre la tentación. Pero El nunca permite que este estado de cosas se prolongue. Antes o después retira, si no de hecho, sí al menos de su experiencia consciente, todos esos apoyos e incentivos. Deja que la criatura se mantenga sobre sus propias piernas, para cumplir, sólo a fuerza de voluntad, deberes que han per¬dido todo sabor. Es en esos períodos de bajas, mucho más que en los períodos de altos, cuando se está convirtiendo en el tipo de criatura que Él quiere que sea. De ahí que las oraciones ofrecidas en estado de sequía sean las que más le agradan. Nosotros podemos arrastrar a nuestros pacientes mediante continua tentación, porque los destinamos tan sólo a la mesa, y cuanto más intervengamos en su voluntad, mejor. El no puede «tentar» a la virtud como nosotros al vicio. Él quiere que aprendan a andar, y debe, por tanto, retirar Su mano; y sólo con que de verdad exista en ellos la voluntad de andar, se siente complacido hasta por sus tropezones. No te engañes, Orugario. Nuestra causa nunca está tan en peligro como cuando un humano, que ya no desea pero todavía se propone hacer la voluntad de nuestro Enemigo, contempla un universo del que toda traza de Él parece haber desaparecido, y se pregunta por qué ha sido abandonado, y todavía obedece.

Pero, por supuesto, los bajos también ofrecen posibilidades para nuestro lado. La próxima semana te daré algunas ideas acerca de cómo explotarlos.

Tu cariñoso tío,

ESCRUTOPO

Del "no" anglicano a las bodas gay en las iglesias


Que vivimos tiempos convulsos en los que sólo nos falta ponernos a debatir sobre el sexo de los ángeles como, según se dice, ocurría en Constantinopla mientras los turcos la invadían, es algo que a estas alturas parece ya indiscutible. En el Reino Unido, país en el que gobierna un partido conservador en coalición con un partido liberal, -no se trata pues delPartido Laborista ni de ningún otro tipo de izquierda “progresista”-, se halla en estudio, como se sabe, una ley de matrimonio que no sólo pretende ampliar la significación del concepto para que ampare también a la unión de dos personas del mismo sexo, sino además que los templos acojan, celebren, y en consecuencia, avalen, esta nueva concepción del matrimonio.
Es verdad que ante la nueva situación, el Dr. Rowan Williams, Arzobispo de Canterbury, máxima autoridad religiosa de la Iglesia anglicana, se ha negado, en un encuentro con varios parlamentarios, a la pretensión del Gobierno británico. Si bien, según algunos, se trata sólo de una maniobra para preservar la unidad:
“El Dr. Williams era considerado como un liberal cuando fue nombrado arzobispo, pero ha sacrificado continuamente sus creencias privadas para mantener la unidad de la Iglesia”, escribe el corresponsal en asuntos religiosos del Telegraph, Jonatahan Wynne-Jones.
Y es que en el seno de la Iglesia anglicana no faltan significados miembros, asíLord Harries, todo un obispo de Oxford, o el Dr. Jeffrey John, el deán de Saint Albans, para quienes no aceptar la realización de matrimonios entre personas del mismo sexo en los templos no representa sino “una discriminación”. El canciller canónigo de la catedral de San Pablo sostiene que “la Iglesia debería responder con más imaginación a la idea de celebrar matrimonios del mismo sexo en la iglesia”.
Todo lo cual suscita varias conclusiones. Por un lado, el imparable proceso de intromisión del estado en la sociedad, el cual alcanza cotas tan insospechadas como para aventurarse en transformar el diccionario por decreto para que las cosas signifiquen lo que el estado quiere que signifiquen, e imponerlas, igualmente por decreto, a la ciudadanía. Una ciudadanía a la que hasta del derecho de crítica se le priva, bajo el argumento de que se trata de derechos fundamentales: derechos tales como el de abortar una criatura, el de matar a un viejo “dignamente”, o el de dos personas del mismo sexo a adoptar un niño... Por otro, la gravísima crisis en la que parece hallarse la Iglesia anglicana, incapaz de alcanzar un acuerdo ni sobre la definición de algo tan claro como un matrimonio. Una crisis que, sin duda, ha de allanar, como ya lo está haciendo, el camino de las conversiones hacia donde se percibe más claridad, la Iglesia católica en este caso.
Resta saber si también impondrá el Gobierno británico el matrimonio de homosexuales en las mezquitas... No se preocupen, era una broma. Siendo como es la islámica una sociedad en la que ley civil y la religiosa están confundidas, el matrimonio musulmán, sin embargo, es un contrato meramente civil, en el que las mezquitas ni entran ni salen... Que de no ser así... ¡a lo mejor hasta se pensaban dos veces lo de imponer las bodas en los lugares de culto!

Un funcionario vaticano contra la Comunión al gobernador adúltero y pro-aborto de Nueva York

Edward Peters, consultor legal en el Vaticano, ocupó la primera plana de los titulares internacionales al afirmar que al gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, se le debería negar la Comunión, a causa de su respaldo público y consecuente al aborto legal, y a causa que él vive una relación adúltera con su novia.

Interrogado por Cybercast News Service (CNS) sobre la posición de Cuomo respecto al aborto, Peters respondió: “Me gustaría que los expertos sobre las leyes y la política de Nueva York verifiquen unos pocos hechos aquí, pero basados en lo que se informa ampliamente sobre el consecuente respaldo del gobernador para el aborto legal en Nueva York, no veo otra forma de interpretar esta conducta relacionada con el aborto, excepto como suficiente para garantizar que se le niegue la Santa Comunión, según el canon n. 915 del Código de Derecho Canónico de la Iglesia Católica”.

Este canon afirma que “a la sagrada comunión no serán admitidos los excomulgados y los que están en entredicho después de la irrogación o declaración de la pena, y los que obstinadamente perseveran en un manifiesto pecado grave”.

La entrevista de CNS es posterior a un comentario de Peters publicado en un blog post el 4 de enero, en el que afirma que el acuerdo de por vida de Cuomo con su novia Sandra Lee es un “concubinato público” que lo descalifica para recibir la Comunión. Peters agregó que “el hecho que tanto Cuomo como Lee estén divorciados convierte al concubinato en adulterio por ambas partes”.

En un artículo basado en una entrevista con Lee luego de la asunción del cargo de Cuomo, elNew York Post informó que “el recientemente asumido gobernador Cuomo pasó la noche en la vieja habitación de sus padres con la Primera Novia y el ‘bebé’ más reciente de la poderosa pareja —un cacatúa de 2 meses de edad tan frágil que necesitó dormir junto a una lámpara de calor para animación”.

“Sí. No está en discusión sólo esto, sea como sea”, dijo Peters a CNS. “Con absoluta libertad, el gobernador está actuando públicamente en violación a una básica expectativa moral de la Iglesia. Sólo por estos hechos, que reciba la Sagrada Comunión es objetivamente un sacrilegio y produce un grave escándalo en la comunidad de fe”.

Agregó que “en tanto él persista en esta conducta, se le debe impedir la recepción de la Sagrada Comunión según el canon 916. Si se acerca para recibir la Sagrada Comunión, se le debe negar el augusto sacramento según el canon 915”.

Además de su posición pro-aborto y su concubinato público, Cuomo es un abierto defensor del “matrimonio” homosexual, al que el Vaticano dice que los católicos tienen la obligación de oponerse.

En un discurso durante la campaña gubernamental en octubre del año pasado, Cuomo le dijo a los homosexuales: “no quiero ser el gobernador que sólo propone la igualdad matrimonial. No quiero ser el gobernador que hace presión por la igualdad matrimonial. No quiero ser el gobernador que lucha por la igualdad matrimonial. Quiero ser el gobernador que firma la ley que hace que la igualdad sea una realidad en el Estado de Nueva York”.

“Por supuesto, es injusto que los funcionarios públicos den su respaldo a programas que dañan los fundamentos de las sociedades que ellos gobiernan”, le dijo Peters a CNS.

Cuomo recibe la Sagrada Comunión en una Misa celebrada por el obispo
Los interrogantes fueron provocados por la recepción pública de la Sagrada Comunión por parte de Cuomo y Lee en una Misa celebrada por el obispo de Albany, Howard Hubbard, específicamente para festejar la asunción del cargo. Durante su homilía, el obispo Hubbard dijo que el abortista gobernador Cuomo “debería estar profundamente inmerso en la obra de evangelización, esforzándose por la transformación de nuestro Estado y de nuestra sociedad”.

En su post del 4 de enero, citando el canon 392 del Código de Derecho Canónico, Peters advierte que “es responsabilidad del obispo de Albany, Howard Hubbard, velar para que sea promovida la disciplina común de la Iglesia y que se cumplan todas las leyes eclesiásticas, ejerciendo vigilancia especial contra los abusos de los sacramentos y del culto a Dios”.

Agregó que “desgraciadamente, la homilía inaugural festiva de Hubbard frente a Cuomo y Lee, en la que –sin amonestar su estatus objetiva y públicamente pecaminoso- el prelado pareció haber ungido a la pareja como su modelo de evangelizadores en el gobierno, así como su complicidad al administrar la Comunión a Cuomo, en mi opinión lleva a otro abandono de la obligación pastoral”.

La diócesis de Albany respondió diciendo que es “injusto e imprudente hacer un juicio pastoral sobre una situación particular sin conocer los hechos”, agregando que “como materia de práctica pastoral no deberíamos comentar públicamente algo que debe ser tratado en forma privada, independientemente si la persona es una figura pública o un ciudadano privado”.

Luego de la declaración, Peters volvió a disparar en su blog diciendo que “respondí a preguntas razonables que he recibido sobre un comportamiento público, tal como se lo conoce a partir de fuentes públicas, sobre lo que afirma el Derecho Canónico, el cual es mi área de especialidad”,

“Lo hice en forma tan serena y correcta, y con el debido respeto por las personas involucradas, acorde con el canon 212 § 3. No veo cómo alguien podría razonablemente interpretar mis comentarios como ‘juicios pastorales’ impropios”.

Cuomo solo respondió afirmando: “mi religión es una cuestión privada, no es algo que yo discuto en la arena política”.

La Sagrada Comunión y la doctrina católica
Aunque las declaraciones de Peters han generado una conmoción internacional, aquéllas repiten simplemente la ley de larga data de la Iglesia respecto a la recepción de los sacramentos, un punto que ha sido reiterado en años recientes por el ahora cardenal Raymond Burke, prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, el tribunal más elevado del Vaticano.

“No entiendo el debate continuo que sigue a esto. No hay duda que un católico que públicamente, y luego de ser advertido, respalda una legislación pro-aborto no debe recibir la Sagrada Comunión y no se le ha de administrar la misma”, dijo Burke a LifeSiteNews.com en una entrevista del año 2009.

Timothy Dolan, el arzobispo de la Ciudad de Nueva York, comentó en febrero del año pasado que él no permitiría que Cuomo, quien era en ese entonces el Fiscal general del Estado, ocupe un lugar prominente en una ceremonia católica.

“Hay una diferencia entre que todos sean bienvenidos, y proporcionar a alguien que dramática, radical y públicamente se opone a la Iglesia en un tema particularmente dado, ocupe un lugar de preeminencia y reciba una distinción”, dijo Dolan.

Aunque Peters no representa oficialmente al Vaticano, es un funcionario de referencia (consultor) para el Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica.


FUENTE: http://www.religionenlibertad.com

lunes, 28 de febrero de 2011

Yo no creo en… los ateos


Ya es casualidad que Porthos y yo hayamos coincidido en el mismo tema en la misma semana, aunque, afortunadamente, en aspectos diferentes. Si él comentaba el lunes sobreaquellos católicos que se “enorgullecen” de tener amigos ateos, yo hoy expondré por qué no creo en los ateos, o para ser más precisos, por qué no creo en su ateísmo. He de advertir que todo lo que diga a continuación se referirá a la mayoría de ateos porque esa es mi experiencia, pero seguro que alguna excepción habrá, especialmente en lo que se refiere a la segundo punto.

Dicho esto, no creo por tres razones.

En primer lugar, no creo en ellos porque la mayoría lo son por comodidad. Piensan que vivir sin Dios en más fácil que con Él y, por tanto, sencillamente, “no creen”. Pero no han estudiado la cuestión seriamente (me da risa cuando alguno responde que fue a un colegio de curas). Si se les pregunta por sus motivos, dirán que la ciencia ha demostrado que Dios no existe (?), que las religiones son un mito (?), que la religión es un fenómeno ya superado (???)… o cualquier otra cosa que hayan oído por ahí, especialmente en la televisión.Pero pocos han dedicado el tiempo que merece a estudiar una cuestión tan trascendente; ni piensan hacerlo.

En segundo lugar, por su incansable empeño en desacreditar, incluso menospreciar, a los creyentes. Es como si les molestáramos, como si algo en sus conciencias les avisara de que somos un peligro o una amenaza. De ahí que los creyentes seamos pobres dogmáticos ignorantes, incapaces de razonar y necesitados de mitos donde agarrarnos para esconder nuestra inmadurez, mientras que ellos son reflexivas e inteligentes mentes, estandartes de la verdad, que devolverán al mundo la cordura perdida. Y yo me pregunto: ¿por qué esta manía contra la religión y los creyentes? Quizás sea lo del refrán de que “muerto el perro, se acabó la rabia”, que traducido a nuestro asunto viene a ser “muerta la religión, se acabó el problema de conciencia”.

Y en tercer lugar, porque no creer en Dios por considerarlo innecesario, inexistente, etc., les lleva a creer en cualquier cosa por ridícula que sea. Porque si Dios no existe ¿cómo explican la existencia del universo? ¿O, más aún, la misma Existencia? Qué es más absurdo ¿creer en un Ser creador o en una creación “autocreada”? ¿En un Ser que da comienzo a la historia o en una materia infinita? En definitiva lo de Chesterton.

En resumen, no creo en los ateos. Y ellos, faltaría más, son libres de no creer en mí…

Aramis

PD: hay un cuarto motivo por el que no creo en los ateos: es llamativo cuántos de ellos empiezan a “creer” cuando se acerca “su hora”. Será que le ven las orejas al lobo y que más vale tomar precauciones. Por si acaso.

FUENTE: http://www.religionenlibertad.com

CARTAS DEL DIABLO A SU SOBRINO (Lewis) VII


VII

Mi querido Orugario:

Me asombra que me preguntes si es esencial mantener al paciente ignorante de tu propia existencia. Esa pregunta, al menos durante la fase actual del combate, ha sido contestada para nosotros por el Alto Mando. Nuestra política, por el momento, es la de ocultarnos. Por supuesto, no siempre ha sido así. Nos encontramos, realmente, ante un cruel dilema. Cuan¬do los humanos no creen en nuestra existencia perdemos todos los agradables resultados del terrorismo directo, y no hacemos brujos. Por otra parte, cuando creen en nosotros, no podemos hacerles materialistas y escépticos. Al menos, no todavía. Ten¬go grandes esperanzas de que aprenderemos, con el tiempo, a emotivizar y mitologizar su ciencia hasta tal punto que lo que es, en efecto, una creencia en nosotros (aunque no con ese nombre) se infiltrará en ellos mientras la mente humana per¬manece cerrada a la creencia en el Enemigo. La «Fuerza Vital», la adoración del sexo, y algunos aspectos del Psicoanálisis pueden resultar útiles en este sentido. Si alguna vez llegamos a producir nuestra obra perfecta —el Brujo Materialista, el hom¬bre que no usa, sino meramente adora, lo que vagamente llama «fuerzas», al mismo tiempo que niega la existencia de «espíri¬tus»—, entonces el fin de la guerra estará a la vista. Pero, mientras tanto, debemos obedecer nuestras órdenes. No creo que tengas mucha dificultad en mantener a tu paciente en la ignorancia. El hecho de que los «diablos» sean predominante-mente figuras cómicas en la imaginación moderna te ayudará. Si la más leve sospecha de tu existencia empieza a surgir en su mente, insinúale una imagen de algo con mallas rojas, y per¬suádele de que, puesto que no puede creer en eso (es un viejo método de libro de texto de confundirles), no puede, en conse¬cuencia, creer en ti.

No había olvidado mi promesa de estudiar si deberíamos hacer del paciente un patriota extremado o un extremado pacifista. Todos los extremos, excepto la extrema devoción al Enemigo, deben ser estimulados. No siempre, claro; pero sí en esta etapa. Algunas épocas son templadas y complacientes, y entonces nuestra misión consiste en adormecerlas más aún. Otras épocas, como la actual, son desequilibradas e inclinadas a dividirse en facciones, y nuestra tarea es inflamarlas. Cual¬quier pequeña capillita, unida por algún interés que otros hombres detestan o ignoran, tiende a desarrollar en su interior una encendida admiración mutua, y hacia el mundo exterior, una gran cantidad de orgullo y de odio, que es mantenida sin vergüenza porque la «Causa» es su patrocinadora y se piensa que es impersonal. Hasta cuando el pequeño grupo está origi¬nariamente al servicio de los planes del Enemigo, esto es cierto. Queremos que la Iglesia sea pequeña no sólo para que menos hombres puedan conocer al Enemigo, sino también para que aquellos que lo hagan puedan adquirir la incómoda intensidad y la virtuosidad defensiva de una secta secreta o una «clique». La Iglesia misma está, por supuesto, muy defendida, y nunca hemos logrado completamente darle todas las características de una facción; pero algunas facciones subordinadas, dentro de ella, han dado a menudo excelentes resultados, desde los parti¬dos de Pablo y de Apolo en Corinto hasta los partidos Alto y Bajo dentro de la Iglesia Anglicana.

Si tu paciente puede ser inducido a convertirse en un objetor de conciencia, se encontrará inmediatamente un miembro de una sociedad pequeña, chillona, organizada e impopular, y el efecto de esto, en uno tan nuevo en la Cristiandad, será casi con toda seguridad bueno. Pero sólo casi con seguridad. ¿Tuvo dudas serias acerca de la licitud de servir en una guerra justa antes de que empezase esta guerra? ¿Es un hombre de gran valor físico, tan grande que no tendrá dudas semiconscientes acerca de los verdaderos motivos de su pacifismo? Si es ese tipo de hombre, su pacifismo no nos servirá seguramente de mucho, y el Enemigo probablemente le protegerá de las habituales consecuencias de pertenecer a una secta. Tu mejor plan, en ese caso, sería procurar una repentina y confusa crisis emotiva de la que pudiera salir como un incómodo converso al patriotis¬mo. Tales cosas pueden conseguirse a menudo. Pero si es el hombre que creo, prueba con el pacifismo.

Adopte lo que sea, tu principal misión será la misma. Déjale empezar por considerar el patriotismo o el pacifismo como parte de su religión. Después déjale, bajo el influjo de un espíritu partidista, llegar a considerarlo la parte más importan¬te. Luego, suave y gradualmente, guíale hasta la fase en la que la religión se convierte en meramente parte de la «Causa», en la que el cristianismo se valora primordialmente a causa de las excelentes razones a favor del esfuerzo bélico inglés o del pacifismo que puede suministrar. La actitud de la que debes guardarte es aquella en la que los asuntos materiales son trata¬dos primariamente como materia de obediencia. Una vez que hayas hecho del mundo un fin, y de la fe un medio, ya casi has vencido a tu hombre, e importa muy poco qué clase de fin mundano persiga. Con tal de que los mítines, panfletos, políti¬cas, movimientos, causas y cruzadas le importen más que las oraciones, los sacramentos y la caridad, será nuestro; y cuanto más «religioso» (en ese sentido), más seguramente nuestro. Podría enseñarte un buen montón aquí abajo.

Tu cariñoso tío,

ESCRUTOPO

Una alemana va a prisión por negarse a que sus hijos reciban la educación sexual del Estado


Muy reciente es el caso de una madre de doce hijos llevada a la cárcel nada menos que por seis semanas por haberse negado a someter a tres de sus hijos a las lecciones de educación sexual impuestas por el ordenamiento escolar del Estado. Y no es la primera vez.
En septiembre de 2010 una madre de cuatro hijos estuvo cinco días en prisión y en el pasado agosto un padre de doce hijos pasó cuarenta por los mismos motivos. Igual suerte ha recaído también sobre la cabeza de otra madre (de nueve hijos, el mayor de 14 años y el más pequeño de 10 meses) la cual podría cumplir 21 días de cárcel, como también su marido. Sucede todo esto en la mismísima ciudad, en el mismísimo colegio y por el mismísimo motivo. Esto es, en Salzkotten, en el lan del norte de Reno-Westfalia, en la Alemania central, donde tiene la sede la escuela elemental Liborius donde están inscritos los hijos de muchas familias de fe cristiana baptista indignadas de cuanto les viene sucediendo. La cosa más chocante, sin embargo, es que la Liborius es sencillamente un colegio católico. Pero en Alemania es así: nadie puede sustraerse, y menos un colegio privado, a los programas de los colegios decididos por el Estado en los cuales desde 1970 está contemplada también aquella educación sexual que desde 1992 viene siendo enseñanza obligatoria para todos, hoy con parte “práctica”.
La guía del colegio para la sexualidad tiene previsto, además, un maratón de varios días del cual forman parte algunos espectáculos teatrales en los cuales los jovencísimos estudiantes están obligados a tomar parte en primera persona. Por lo demás Alemania es el país donde , en julio de 2007, estalló la bomba del Bundeszentrale für gesundheitliche Aufklärung (el Centro federal alemán de educación para la salud) donde una funcionaria del ministerio para Asuntos familiares difundió en el país dos folletos con los cuales se invitaba, digamos de modo desenvuelto, a los padres a “jugar a los médicos” con los propios niños (se trataba de dos libretos preparados con esmero para otras tantas etapas de edad: 12-36 meses y 4-6 años de edad) y sobre los cuales llovieron rápidamente las acusaciones de “pedofilia de estado”.
Ahora, en Salzkotten, sucede que diversas familias baptistas están desde hace años echando un pulso de hierro a la Liborius, pero en realidad al Estado Alemán, juzgando contrarias al propio credo religioso las clases de educación sexual propuestas (desde 2005) por el colegio y por ello oponiendo una resistencia pasiva fundada en la objeción de conciencia. Mejor, dicen , afrontar el delicado tema dentro de las paredes de casa. Y, sin embargo, desde 2006 la legislación alemana prohibe sin la más mínima excepción y reprime duramente todo concepto y práctica de “home-schooling”, aquel fenómeno sin embargo absolutamente legal y muy difundido, por ejemplo, en los Estados Unidos de América, donde la garantía de la escolarización y de la educación corresponde a los padres y a los tutores encargados ad hoc.
Hace pocas semanas ha llegado la policía a Salzkoten, ha levantado acta de acusación a la madre por sustracción del menor de la obligación escolar, ésta no ha pagado la multa impuesta y el caso ha concluido con 43 días de expulsión para la señora. Por lo demás, las familias acusadas no han violado la ley alemana sobre el “home-schooling”: pero han manifestado su intención de retirar completamente los hijos del colegio para educarlos privadamente, sencillamente los han retirado de una enseñanza de la sexualidad que, en conciencia, como el derecho internacional permite hacer a los padres, consideran moralmente inaceptable.
A la base de todo esto también están además dos casos “madre” que se remontan a Febrero de 2007. Wili y Anna Dojan son padres de 8 hijos, Eduard y Elisabeth Eischeidt tienen a su vez 3. Ambas familias son cristianas baptistas, ambas familias tenían simultaneamente una joven de once años, respectivamente Lilli y Franciska; ambas familias al mismo tiempo han debido, por decisión del colegio, someterse a un curso de 4 días de educación sexual incluyendo también una participación interactiva y obligatoria en el espectáculo MeinKörper
Gehört mir, es decir, “mi cuerpo me pertenece”. Probar, en suma, para aprender … El `padre y la madre entonces han visto con sus propios ojos y han pensado que sus hijos habrían merecido cualquier otra cosa. Nunca habrían imaginado que terminaría todo en los tribunales.
L’ Alliance Defense Fund (ADF), una organización estadounidense, nacida en 1994, para reunir asociaciones y abogados en defensa de la libertad religiosa a nivel internacional, ha llevado los casos de los Dojan y de los Eischeidt ante la Corte Europea de los derechos humanos. El abogado de la ADF que los defiende, Roger Kiska de Bratislava, sostiene que es un derecho sacrosanto de la familias, en este caso alemanas, el poder oponerse por motivos de conciencia a una enseñanza que evidentemente choca con la Convención Europea de los derechos humanos y de las libertades fundamentales (1950), concretamente el artículo 2 del Protocolo adicional aprobado el 20 de marzo de 1952 el cual establece: El derecho a la instrucción no puede ser rechazado por nadie. El Estado, en el ejercicio de las funciones que asume en el campo de la educación y de la enseñanza, debe respetar el derecho de los padres de asegurar tal educación y enseñanza según sus convicciones religiosas y filosóficas”.
Conjuntamente, la ADF está defendiendo actualmente también a cinco familias que se encuentran en la obligación en conciencia de resistir a una situación grave que cuando, hace pocas semanas , el Papa Benedicto XVI la ha denunciado abiertamente, todos se han sentido en el deber de hacer burlas.
Volvamos a Salzkotten, con el caso de la última madre encarcelada que circula sobre la wed ahora más que nunca, pero con una avaricia de noticias que deja la boca abierta. Que en un mundo sobresaturado de información una madre que vive en el corazón del mundo civilizado, a un tiro de piedra de nuestras telecámaras siempre ávidas de noticias y de nuestros periódicos siempre sensacionalistas, se pase un mes y medio en prisión por resistencia a un programa público de un colegio y que el hecho sea ignorado por los periodistas, es cuando menos desconcertante.

Traducción: José Martín

domingo, 27 de febrero de 2011

El suspendido juez Ferrín Calamita: «El ser católico inhabilita para ser juez de Familia»


Hace tres años el Juez Fernando Ferrín Calamita fue sentenciado e inhabilitado como juez, con una sentencia que fue considerada injusta, desproporcionada y un aviso a navegantes para los que pretendan ser mártires de la coherencia.

- ¿Cuántos años de pena le quedan? ¿Tiene intenciones de reincorporarse a la carrera judicial?
- Hoy, día 19 de febrero, cumplo tres años de pena. Me quedan siete, puesto que el tribunal supremo (así, con minúscula) me condenó a diez años de inhabilitación para ser juez. Y todo por tratar de indagar los efectos en una menor de tener dos “mamás”. Pero en febrero de 2018 no me podré reincorporar, puesto que requisito para ello es carecer de antecedentes penales, y la anotación que yo tengo en el Registro Central de Penados caduca a los tres años. Es decir, en febrero de 2021 podría solicitar mi reingreso al servicio activo.
La verdad es que si no renuncio a la carrera judicial es por mi mujer y mis siete hijos. No puedo tirar por la borda seis años de trabajo (los jueces nos jubilamos a los setenta años), y, por tanto, de cotización a la Seguridad Social.

- Lleva una larga trayectoria en la carrera judicial. ¿Por qué quiso ser juez?
- Este año 2011 cumpliría 25 años en la carrera judicial. Entré con toda la ilusión del mundo, dispuesto a servir, a ver personas con problemas (no papeles), e intentar resolverlos de la mejor manera posible; especialmente en el Juzgado de Familia, en donde se tocan verdaderos dramas humanos, en los que los verdaderos perjudicados son los niños.

Yo siempre, desde joven, quise estudiar Derecho y ser juez. Jamás se me ocurrió pensar que en la justicia había cloacas, y que jueces, abogados, fiscales, me iban a llamar por teléfono exigiéndome que me fuera del Juzgado; dinero, a cambio de retirar la querella; que mandara un escrito a un fax y archivarían el caso, etc.

- ¿Se esperaba usted lo qué le ha ocurrido? ¿Cree que ha sufrido un castigo por ser católico y cumplir como juez justo?
- A uno el “edificio”, todos los esquemas mentales, se le derrumban. ¿Cómo puede ser posible que me ocurra esto, con la Constitución que tenemos, en la que se dice que un juez es inamovible e independiente? Para esas personas, el ser católico inhabilita para ser juez de Familia. Increíble. Habrá que colocar al frente de tales Juzgados a robots, que no piensen. Al fin y al cabo, como para pedir el divorcio sólo hace falta que hayan transcurrido tres meses desde la celebración del divorcio, un ordenador puede perfectamente calcular el tiempo y “soltar” por la impresora la sentencia de divorcio. Y como hoy también hay tablas de cuantificación de las pensiones alimenticias para los hijos y compensatoria para la mujer (que es el principal caballo de batalla de los pleitos matrimoniales), nada obsta a sustituir como digo a los jueces de familia por robots o por buenos ordenadores: se introducen en el PC los datos relativos al número de hijos e ingresos de los progenitores, y el sistema calcula la pensión. Vendría muy bien, para ahorrar.

Yo tengo claro quién ha antepuesto sus ideas y/o se ha dejado presionar. Yo desde luego no he antepuesto mis creencias, y la prueba es que he dictado miles de sentencias de divorcio, aunque personalmente esté en contra del mismo. Acertaron en lo de católico porque estadísticamente la mayoría de los españoles lo somos, aunque si fuese verdad en la proporción que dicen las estadísticas, y fuésemos coherentes, “otro gallo nos cantaría”.

- Usted ha intentado defenderse judicialmente ¿podría detallarnos como ha sido el proceso?
- Dentro de unos días presentaré la demanda ante el Tribunal Europeo de Estrasburgo…y a esperar.
Todas las acciones legales emprendidas han fracasado. Ni siquiera se han admitido a trámite las querellas presentadas, salvo la dirigida contra el Gabinete Psicosocial del Juzgado (se admitió, se practicaron diligencias, y se ha archivado). No merece la pena, por lo visto, investigar si es cierto que el juez instructor del caso, Abadía Vicente, me mandó dos intermediarios amigos comunes para ofrecerme la posibilidad de librarme del banquillo y de una sentencia condenatoria si mandaba un fax comprometiéndome a marcharme de Murcia. Tampoco si J.L. Mazón me exigió a través de López Bernal y de Antonio Rentero 10.000 euros y que me fuera de Murcia para retirar la querella, a lo que el Fiscal Superior pondría el “visto”. No merece tampoco la pena que el Consejo General del Poder Judicial investigue la conducta de Juan Martínez Moya, el que concurriendo causa de abstención (por haberme incoado expediente por el mismo objeto, y que luego resulta que preside la Sala encargada de enjuiciarme), no lo hace (lo que es falta muy grave, por la que verbigracia expulsaron de la carrera judicial a una jueza de Marbella).

- ¿Qué opina sobre el estado de la Justicia?
- En fin. Es una pena cómo está la justicia. Sólo he tenido un juicio, por jueces parciales. El tribunal supremo no me motiva las razones de la agravación de la condena, (uno de ellos “off the record” reconoció mi inocencia), y el tribunal constitucional no me admite a trámite el recurso de amparo “por falta de relevancia constitucional”, sin decirme tampoco las razones…

Es como si a un policía le echan del Cuerpo por investigar un delito, sin darle explicaciones. Está cumpliendo su deber…

- ¿Ha tenido alguna respuesta de otros jueces ante lo ocurrido con Usted, o se ha sentido desprotegido?
- Un “hándicap” que he tenido: no pertenecer a ninguna asociación profesional. Pertenecí hace tiempo a la APM, pero a raíz del “acuerdo” al que llegó con Aznar (el cual en su programa propugnaba la vuelta al sistema de elección de los vocales del CGPJ anterior a 1985), me dí de baja. Un “compañero” afiliado a ella (miembro de ese tribunal supremo) me dijo que si me volvía a dar de alta “me protegerían”. No sé por qué me vino a la memoria la película “El padrino”.

- A propósito de lo que le ha ocurrido, ¿cree que es una anécdota desgraciada o es la tónica habitual en España?
- Lo dicho: qué pena de país. Lo dijo Alfonso Guerra hace 30 años: “a España no la va a reconocer ni la madre que la parió” y “el que se mueva no sale en la foto”. Yo, parece ser que me moví… Y me seguiré moviendo y luchando por mis derechos.



sábado, 26 de febrero de 2011

CARTAS DEL DIABLO A SU SOBRINO (Lewis) VI

VI

Mi querido Orugario:

Me encanta saber que la edad y profesión de tu cliente hacen posible, pero en modo alguno seguro, que sea llamado al servicio militar. Nos conviene que esté en la máxima incertidumbre, para que su mente se llene de visiones contradicto-rias del futuro, cada una de las cuales suscita esperanza o temor. No hay nada como el «suspense» y la ansiedad para parapetar el alma de un humano contra el Enemigo. Él quiere que los hombres se preocupen de lo que hacen; nuestro trabajo consiste en tenerles pensando qué les pasará.

Tu paciente habrá aceptado, por supuesto, la idea de que debe someterse con paciencia a la voluntad del Enemigo. Lo que el Enemigo quiere decir con esto es, ante todo, que debería aceptar con paciencia la tribulación que le ha caído en suerte: el «suspense» y la ansiedad actuales. Es sobre esto por lo que debe decir: «Hágase tu voluntad», y para la tarea cotidiana de soportar esto se le dará el pan cotidiano. Es asunto tuyo procu¬rar que el paciente nunca piense en el temor presente como en su cruz, sino sólo en las cosas de las que tiene miedo. Déjale considerarlas sus cruces: déjale olvidar que, puesto que son incompatibles, no pueden sucederle todas ellas, y déjale tratar de practicar la fortaleza y la paciencia ante ellas por anticipado. Porque la verdadera resignación, al mismo tiempo, ante una docena de diferentes e hipotéticos destinos, es casi imposible, y el Enemigo no ayuda demasiado a aquellos que tratan de alcanzarla: la resignación ante el sufrimiento presente y real, incluso cuando ese sufrimiento consiste en tener miedo, es mucho más fácil, y suele recibir la ayuda de esta acción directa.

Aquí actúa una importante ley espiritual. Te he explicado que puedes debilitar sus oraciones desviando su atención del Enemigo mismo a sus propios estados de ánimo con respecto al Enemigo. Por otra parte, resulta más fácil dominar el miedo cuando la mente del paciente es desviada de la cosa temida al temor mismo, considerado como un estado actual e indeseable de su propia mente; y cuando considere el miedo como la cruz que le ha sido asignada, pensará en él, inevitablemente, como en un estado de ánimo. Se puede, en consecuencia, formular la siguiente regla general: en todas las actividades del pensamien¬to que favorezcan nuestra causa, estimula al paciente a ser inconsciente de sí mismo y a concentrarse en el objeto, pero en todas las actividades favorables al Enemigo haz que su mente se vuelva hacia sí mismo. Deja que un insulto o el cuerpo de una mujer fijen hacia fuera su atención hasta el punto en que no reflexione: «Estoy entrando ahora en el estado llamado Ira... o el estado llamado Lujuria.» Por el contrario, deja que la reflexión: «Mis sentimientos se están haciendo más devotos, o más caritativos» fije su atención hacia dentro hasta tal punto que ya no mire más allá de sí mismo para ver a nuestro Enemigo o a sus propios vecinos.

En lo que respecta a su actitud más general ante la guerra, no debes contar demasiado con esos sentimientos de odio que los humanos son tan aficionados a discutir en periódicos cris¬tianos o anticristianos. En su angustia, el paciente puede, claro está, ser incitado a vengarse por algunos sentimientos vengati¬vos dirigidos hacia los gobernantes alemanes, y eso es bueno hasta cierto punto. Pero suele ser una especie de odio melodra¬mático o mítico, dirigido hacia cabezas de turco imaginarias. Nunca ha conocido a estas personas en la vida real; son maniquíes modelados en lo que dicen los periódicos. Los resultados de este odio fantasioso son a menudo muy decepcionantes, y de todos los humanos, los ingleses son, en este aspecto, los más deplorables mariquitas. Son criaturas de esa miserable clase que ostentosamente proclama que la tortura es demasiado bue¬na para sus enemigos, y luego le dan té y cigarrillos al primer piloto alemán herido que aparece en su puerta trasera.

Hagas lo que hagas, habrá cierta benevolencia, al igual que cierta malicia, en el alma de tu paciente. Lo bueno es dirigir la malicia a sus vecinos inmediatos, a los que ve todos los días, y proyectar su benevolencia a la circunferencia remota, a gente que no conoce. Así, la malicia se hace totalmente real y la benevolencia en gran parte imaginaria. No sirve de nada infla¬mar su odio hacia los alemanes si, al mismo tiempo, un perni¬cioso hábito de caridad está desarrollándose entre él y su ma¬dre, su patrón, y el hombre que conoce en el tren. Piensa en tu hombre como en una serie de círculos concéntricos, de los que el más interior es su voluntad, después su intelecto, y finalmen¬te su imaginación. Difícilmente puedes esperar, al instante, excluir de todos los círculos todo lo que huele al Enemigo; pero debes estar empujando constantemente todas las virtudes hacia fuera, hasta que estén finalmente situadas en el círculo de la imaginación, y todas las cualidades deseables hacia dentro, hacia el círculo de la voluntad. Sólo en la medida en que alcancen la voluntad y se conviertan en costumbres no son fatales las virtudes. (No me refiero, por supuesto, a lo que el paciente confunde con su voluntad, la furia y el apuro cons¬cientes de las decisiones y los dientes apretados, sino el verda¬dero centro, lo que el Enemigo llama el corazón.) Todo tipo de virtudes pintadas en la imaginación o aprobadas por el intelec¬to, o, incluso, en cierta medida, amadas y admiradas, no deja¬rán a un hombre fuera de la casa de Nuestro Padre: de hecho, pueden hacerle más divertido cuando llegue a ella. Tu cariñoso tío,

ESCRUTOPO

Una Misa en el Infierno

El invierno de 1941 fue uno de los más crudos de entre los que se guardan en los registros rusos. Mediado octubre cayeron las primeras nieves y, aunque después volvió a ascender algo el termómetro, durante la primera semana de diciembre –cuando los soviéticos lanzaron su contraofensiva contra la Wehrmacht a las afueras de Moscú-, el mercurio se desplomó, alcanzando los 32º C bajo cero. Y aún bajaría más.

Para el día de Navidad de 1941, los alemanes llevaban casi tres semanas retrocediendo en unas condiciones penosas, al borde de la extenuación; una increíble negligencia del mando militar les había privado de ropa de invierno y de abastecimientos y alimentos suficientes como para soportar aquellas condiciones extremas. El orgulloso ejército del verano y el otoño se había transformado en una abigarrada turbamulta de harapientos combatientes cubiertos por las más estrafalarias vestimentas, que se arrastraba lamentablemente en busca de cualquier cosa que pudiera servirle de cobijo.
Esa nochebuena, el teniente Schäufler, oficial de una unidad panzer en una pequeña localidad cercana a Orel, estaba resuelto a celebrar la festividad con una misa. Aunque había recibido un telegrama urgente notificándole la cercanía de tropas soviéticas en su sector, decidió ignorarlo. Y se dispuso a habilitar, junto con sus soldados, una iglesia derruida que los bolcheviques utilizaban como almacén desde hacías décadas, pero que aún guardaba intacto el esqueleto de su arquitectura.
Eso sí, había que despejar el medio metro de nieve que cubría el suelo. Después, tapar los inmensos agujeros que, por todas partes, generaban unas gélidas corrientes de aire que aterían al más pintado y, por último, arrancar los gigantescos carámbanos de hielo que cruzaban de parte a parte las ventanas sin cristales.
Cuando el capellán de la división llegó al templo, todo estaba más o menos dispuesto para la celebración. Se habían improvisado unos cirios y hasta algunos adornos navideños e incluso, con unas maderas, los soldados habían levantado un convincente altar. Ochenta hombres de uniforme se agolparon en la parte delantera de la iglesia, tiritando de frío, frente al sacerdote que, espectralmente iluminado por la titileante luz de las velas, pronto se vio coronado por la persistente nieve que se depositaba suave a través de uno de los boquetes de la techumbre.
Al poco de comenzada la ceremonia, y sin que los alemanes hubiesen advertido su llegada debido a la oscuridad reinante, el teniente Schäufler se percató de la presencia de una multitud de rostros -rudos e inexpresivos, situados tras los de sus soldados-, que le resultaron desconocidos. Aunque cada vez eran más numerosos, y al poco ya superaban con mucho a sus propias tropas, pronto pudo observar cómo aquellos ojos transmitían la emoción de la celebración pese a no entender una palabra de lo que allí se celebraba. No hacía falta. Aquellos seres humanos a los que muchos alemanes consideraban “infrahombres”, se estremecían al conjuro del nombre de Dios, del mismo modo que lo hacían ellos mismos.
Acostumbrados los ojos a la penumbra, Schäufler también observó que, al fondo de la iglesia, se daba cita otro grupo de hombres cuya apariencia era en todo distinta a la de los campesinos; su angustia creció cuando, tras recordar el telegrama en el que se le notificaba la presencia de fuerzas soviéticas en la región, al que había hecho caso omiso, adquirió la convicción de que se trataba, en efecto, de miembros del ejército rojo. Fijó su atención en uno de ellos que permanecía algo al margen, y cuyo rostro revelaba un odio inequívoco. Bajo el confortable abrigo con el que se equipaba el bolchevique, asomaban unas cuidadas botas de oficial.
El capellán impartió la bendición final, y a continuación se hizo un silencio sepulcral. Entonces, un fraseo de armónica rasgó el silencio nocturno, seguido por el susurro de aquellos guerreros vestidos de feldgrau, que entonaron con inmensa devoción las palabras del “Stille Nacht”, el germano y conmovedor “Noche de Paz”. Schäufler creyó ver lágrimas en los rostros de algunos de sus hombres e, increíblemente, advirtió cómo el oficial soviético se destocaba y dejaba la iglesia seguido por sus hombres, también descubiertos.
Terminada la ceremonia, Schäufler dirigió a los soldados a sus puestos con cierta premura, en el temor de que pudiera suceder lo peor. Cerciorado de que el último de sus hombres había abandonado el recinto, el teniente salió del ruinoso templo para encontrarse, repentinamente, en el pórtico derruido al oficial soviético, que le aguardaba indeciso.
En la oscura penumbra heladora, se miraron a los ojos durante unos interminables segundos, y el ruso masculló como para sí: “Christus ist geboren!”
Tendió entonces la mano a Schäufler amistosa y espontáneamente, y el alemán correspondió estremecido. El ruso se reafirmó, con alguna solemnidad: “Christus ist geboren!”. A continuación dio media vuelta, y desapareció en las sombras de aquella terrible y hermosa noche de invierno en que la nieve se amontonaba hasta alcanzar la cintura.
Sí, “había nacido Jesucristo”. Para los rusos, para los alemanes y para todos los hombres aunque, en contra de las enseñanzas del niño que esa noche nacía, anduviesen éstos despedazándose los unos a los otros.

Fernando Paz

La Justicia canadiense ordena la muerte de un bebé de 13 meses y los padres buscan el milagro

Los padres de Joseph Maraachli, un bebé de sólo 13 meses de edad que padece una enfermedad neurológica degenerativa grave, buscan un milagro luego que la corte canadiense ordenara a los médicos que lo atienden a desconectar el próximo lunes 28 de febrero el tubo de respiración y causarle la muerte por asfixia.
Moe y Sana Maraachli han rechazadola condena de muerte contra su hijo, y han pedido a los médicos que practiquen una traqueotomía al bebé para llevárselo a casa en lugar de que enfrente una muerte dolorosa.
Ante la negativa de los médicos, los Maraachli buscan que un hospital en Estados Unidos reciba a su hijo para intentar una recuperación milagrosa.
Según informa FoxNews.com, el bebé se encuentra en estado de inconciencia permanente desde octubre y los médicos no dan esperanzas a sus padres.
"Creo en mi hijo. Nunca permitiré que mi hijo muera en la forma que quieren los médicos", explicó Moe Maraachli a Fox News y señaló que el retiro del ventilador le causará una muerte muy dolorosa.
"Él es un ser humano. Él tiene derecho a luchar", agregó en ones al programa "América en vivo con Megyn Kelly" y reiteró su deseo de llevar a su hijo moribundo a casa para que pase ahí sus últimos días.
Los Maraachli tuvieron una hija hace ocho años que presentó la misma enfermedad pero a ella sí le practicaron una traqueotomía y murió en su casa. Esperan que Joseph tenga la misma oportunidad.
"Mi hijo no tiene muerte cerebral. Sabemos que tiene sentimientos, sabemos que tiene dolor. Como padre, quiero luchar por mi bebé", agregó Moe en declaraciones al diario The Windsor Star.