martes, 15 de marzo de 2011

Ola de «cristianofobia» en las universidades españolas

Estudiantes laicistas exhibieron una pancarta con la que pretendían provocar a los asistentes a la misa Los estudiantes laicistas de la Universidad de Barcelona (UB) vuelven a la carga tras cuatro semanas de relativa tranquilidad en las que el rectorado ha intentado serenar los ánimos de los anti-capilla. Desde el pasado miércoles 9 de febrero, día en que se retomaron las misas en la capilla de Económicas tras instalar una puerta de seguridad en el acceso, la liturgia se había celebrado sin altercados.

La llama anticatólica vuelve a prender en un momento de máxima sensibilidad en el que los boicoteadores han reclamado a la universidad un referendo vinculante sobre la cuestión. ¿Qué ha ocurrido para que los estudiantes "progresistas" descarten el diálogo? Ni la comunidad católica ni la propia universidad tienen la respuesta. Profesores y alumnos pro capilla mantuvieron hace unos días una reunión con el rectorado en la que, según afirmaron ayer a ABC algunos profesores, "se nos dio a entender que habían hecho entrar en razón a los progresistas" y les "habían convencido para que lucharan por sus convicciones por la vía del diálogo". Sin embargo, los hechos de ayer evidencian que los alborotadores prefieren el enfrentamiento.

Faltaban pocos minutos para que empezara la misa y un grupo de estudiantes católicos estaban en la capilla ultimando una campaña solidaria de recogida de alimentos cuando unos compañeros suyos que esperaban en la puerta les advirtieron de que "estaba a punto de estallar de nuevo el conflicto". Un grupo de alumnos anti-capilla llegaron con una gran pancarta en la que podía leerse "No pasarás sin carné de cristiano" y en la que podía verse a un Dios con el brazo elevado en actitud hitleriana y el otro sosteniendo una cruz.

Los fieles que estaban dentro de la capilla decidieron cerrar la puerta de seguridad para evitar que entraran los boicoteadores, lo que hizo que muchos que esperaban participar en la misa se quedaran fuera. El incidente no fue a más y los manifestantes abandonaron el acceso a la capilla antes de que acabara la misa. Profesores y alumnos católicos temen que mañana miércoles, día que se celebra la misa central, haya nuevas acciones.

La campaña laicista de la UB ha sido replicada en la Universidad Complutense de Madrid (UCM). El pasado viernes, unos 70 estudiantes irrumpieron en la capilla del campus de Somosaguas e impidieron la celebración de la liturgia. Algunas de las manifestantes se desnudaron en el altar e "hicieron alarde de su tendencia homosexual".

lunes, 14 de marzo de 2011

CARTAS DEL DIABLO A SU SOBRINO (Lewis) XIII

XIII

Mi querido Orugario:

Me parece que necesitas demasiadas páginas para contar una historia muy simple. En resumidas cuentas, que has dejado que ese hombre se te escurra entre los dedos de la mano. La situación es muy grave, y realmente no veo motivo alguno por el que debiera tratar de protegerte de las consecuencias de tu ineficiencia. Un arrepentimiento y una renovación de lo que el otro llama «gracia» de la magnitud que tú mismo describes, supone una derrota de primer orden. Equivale a una segunda conversión... y, probablemente, más profunda que la primera. Como debieras saber, la nube asfixiante que te impidió atacar al paciente durante el paseo de regreso del viejo molino es un fenómeno muy conocido. Es el arma más brutal del Enemigo, y generalmente aparece cuando El se hace directamente presente al paciente, bajo ciertas formas aún no completamente clasificadas. Algunos humanos están permanentemente envueltos en ella, y nos resultan, por tanto, totalmente inaccesibles.

Y ahora, veamos tus errores. En primer lugar, según tú mismo dices, permitiste que tu paciente leyera un libro del que realmente disfrutaba, no para que hiciese comentarios ingeniosos a costa de él ante sus nuevos amigos, sino meramente porque disfrutaba de ese libro. En segundo lugar, le permitiste andar hasta el viejo molino y tomar allí el té: un paseo por un campo que realmente le gusta, y encima a solas. En otras palabras: le permitiste dos auténticos placeres positivos. ¿Fuiste tan ignorante que no viste el peligro que entrañaba esto? Lo característico de las penas y de los placeres es que son inequívocamente reales y, en consecuencia, mientras duran, le proporcionan al hombre un patrón de la realidad. Así, si tratases de condenar a tu hombre por el método romántico —haciendo de él una especie de Childe Harold o Werther, autocompadeciéndose de penas imaginarias—, tratarías de protegerle, a cualquier precio, de cualquier dolor real; porque, naturalmente, cinco minutos de auténtico dolor de muelas revelarían la tontería que eran sus sufrimientos románticos, y desenmascararían toda tu estratagema. Pero estabas intentando hacer que tu paciente se condenase por el Mundo, esto es, haciéndole aceptar como placeres la vanidad, el ajetreo, la ironía y el tedio costoso. ¿Cómo puedes no haberte dado cuenta de que un placer real era lo último que debías permitirle? ¿No previste que, por contraste, acabaría con todos los oropeles que tan trabajosamente le has estado enseñando a apreciar? ¿Y que el tipo de placer que le dieron el libro y el paseo es el más peligroso de todos? ¿Qué le arrancaría la especie de costra que has ido formando sobre su sensibilidad, y le haría sentir que está regresando a su hogar, recobrándose a sí mismo? Como un paso previo para separarle del Enemigo, querías apartarle de sí mismo, y habías hecho algunos progresos en esa dirección. Ahora, todo eso está perdido.

Sé, naturalmente, que el Enemigo también quiere apartar de sí mismos a los hombres, pero en otro sentido. Recuerda siempre que a El le gustan realmente esos gusanillos, y que da un absurdo valor a la individualidad de cada uno de ellos. Cuando Él habla de que pierdan su «yo», Se refiere tan sólo a que abandonen el clamor de su propia voluntad. Una vez hecho esto, El les devuelve realmente toda su personalidad, y pretende (me temo que sinceramente) que, cuando sean completamente Suyos, serán más «ellos mismos» que nunca. Por tanto, mientras que Le encanta ver que sacrifican a Su voluntad hasta sus deseos más inocentes, detesta ver que se alejen de su propio carácter por cualquier otra razón. Y nosotros debemos inducirles siempre a que hagan eso. Los gustos y las inclinaciones más profundas de un hombre constituyen la materia prima, el pun-to de partida que el Enemigo le ha proporcionado. Alejar al hombre de ese punto de partida es siempre, pues, un tanto a nuestro favor; incluso en cuestiones indiferentes, siempre es conveniente sustituir los gustos y las aversiones auténticas de un humano por los patrones mundanos, o la convención, o la moda. Yo llevaría esto muy lejos: haría una norma erradicar de mi paciente cualquier gusto personal intenso que no constituya realmente un pecado, incluso si es algo tan completamente trivial como la afición al cricket, o a coleccionar sellos, o a beber batidos de cacao. Estas cosas, te lo aseguro, de virtudes no tienen nada; pero hay en ellas una especie de inocencia, de humildad, de olvido de uno mismo, que me hacen desconfiar de ellas; el hombre que verdadera y desinteresadamente disfruta de algo, por ello mismo, y sin importarle un comino lo que digan los demás, está protegido, por eso mismo, contra algunos de nuestros métodos de ataque más sutiles. Debes tratar de hacer siempre que el paciente abandone la gente, la comida o los libros que le gustan de verdad, y que los sustituya por la «mejor» gente, la comida «adecuada» o los libros «importantes». Conocí a un humano que se vio defendido de fuertes tentaciones de ambición social por una afición, más fuerte todavía, a los callos con cebolla.

Falta considerar de qué forma podemos resarcirnos de este desastre. Lo mejor es impedir que haga cualquier cosa. Mientras no lo ponga en práctica, no importa cuánto piense en este nuevo arrepentimiento. Deja que el animalillo se revuelque en su arrepentimiento. Déjale, si tiene alguna inclinación en ese sentido, que escriba un libro sobre él; suele ser una manera excelente de esterilizar las semillas que el Enemigo planta en el alma humana. Déjale hacer lo que sea, menos actuar. Ninguna cantidad, por grande que sea, de piedad en su imaginación y en sus afectos nos perjudicará, si logramos mantenerla fuera de su voluntad. Como dijo uno de los humanos, los hábitos activos se refuerzan por la repetición, pero los pasivos se debilitan. Cuanto más a menudo sienta sin actuar, menos capaz será de llegar a actuar alguna vez, y, a la larga, menos capaz será de sentir.

Tu cariñoso tío,

ESCRUTOPO

Alcalde condenado por santiguarse y rezar una oración al inicio de cada sesión municipal


La ofensiva anticatólica mundial no se detiene ante nada. En Saguenay, en el Québec francófono canadiense, llevan desde tiempo inmemorial iniciando las sesiones municipales con una oración, que dirige el alcalde tras santiguarse. Así fue durante siglos y a nadie molestó, en una ciudad de 150.000 habitantes donde el 90% son católicos.

Hasta que a uno de ellos, en una maniobra orquestada por el movimiento laicista quebequés, le dio por denunciar el hecho. Entonces el Tribunal de Derechos de la Persona, siguiendo criterios parejos a los del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo para arrancar los crucifijos de los espacios públicos en Europa, decidió condenar al alcalde Jean Tremblay a una multa de 22.000 euros. Y, por supuesto, a dejar de rezar y de santiguarse. Y, por añadidura, a quitar la imagen del Sagrado Corazón de Jesús y el crucifijo que presidían las sesiones municipales.

La sentencia se dictó el 11 de febrero y un mes después el Ayuntamiento ha presentado el correspondiente recurso ante el Tribunal Supremo, que se verá en primera instancia el próximo día 25. El pueblo está con Tremblay, y respondió en masa al llamamiento de su alcalde para que la multa se abonase mediante aportaciones voluntarias, y no con cargo a las arcas locales. En un par de semanas reunió el triple de la cantidad necesaria.

«Probablemente es la primera vez en la historia del mundo en que a un alcalde se le impide rezar y se le condena por hacerlo», ha dicho Tremblay, quien ha hecho caso omiso de la prohibición judicial y ha seguido santiguándose al inicio de cada pleno: «¿Cómo vamos a ceder? ¡Estas cosas no se pueden dejar pasar, porque tendrían repercusión en todo Québec! Esta gente [el movimiento laicista que le denunció] quieren ser ellos la ley en todo: "Quita este crucifijo aquí, cambia este nombre allá, haz esto, haz lo otro"».

En efecto, los grupos anticristianos ya han aprovechado esta primera sentencia para pedir que se quite también el crucifijo que preside el Parlamento de Québec, algo a lo que por ahora se niega el primer ministro Jean Charest, por medio de su portavoz, Hugo d´Amours: «La Iglesia ha jugado un papel importante en la historia de Québec y el crucifijo es un símbolo de ello». En 2008 la cámara aprobó por unanimidad dejar el crucifijo en su sitio.

Por presión de los grupos laicistas, en muchos Ayuntamientos de esa provincia de Canadá la oración inicial fue sustituida por un minuto de recogimiento. Tremblay no está dispuesto a eso, y a que cuatrocientos cincuenta años de historia y la voluntad mayoritaria de los habitantes de su ciudad tengan que ceder ante la reclamación de minorías radicales amparadas por los tribunales de derechos humanos.

viernes, 11 de marzo de 2011

La justicia de la UE dice que las células embrionarias deben calificarse de «embriones humanos»

El abogado general del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TUE), Yves Bot, ha dictaminado este jueves que las células embrionarias que tienen capacidad de desarrollarse hasta formar un ser humano deben calificarse jurídicamente de embriones humanos y, por tanto, no se pueden patentar.

La opinión del abogado general no vincula al Tribunal de Justicia, aunque éste suele seguir sus recomendaciones en el 80% de los casos. Ahora los jueces empiezan a deliberar y la sentencia se dictará en un momento posterior.

El dictamen del abogado general se refiere al caso de un ciudadano alemán que en 1997 registró una patente que se refiere a células progenitoras neuronales aisladas y depuradas producidas a partir de células madre embrionarias humanas y utilizadas para tratar enfermedades neurológicas. Según el titular de la patente, ya se han realizado las primeras aplicaciones clínicas, en particular, en pacientes afectados por la enfermedad de Parkinson.

Greenpeace reclamó ante la justicia alemana la nulidad de esta patente en la medida en que se refiere a procedimientos que permiten obtener células progenitoras a partir de células madre de embriones humanos. El Tribunal Federal de Justicia alemán ha planteado una consulta ante el TUE.

El abogado general señala en su dictamen que "las células totipotenciales, que aparecen desde la fusión de los gametos y que sólo subsisten con esta forma durante los primeros días del proceso, presentan la característica esencial de tener cada una por sí misma la capacidad de desarrollarse hasta formar un ser humano completo".

"De este modo, dichas células, en la medida en que constituyen el primer estadio del cuerpo humano en el que van a convertirse deben calificarse jurídicamente de embriones, cuya patentabilidad deberá excluirse", afirma Bot.

Esta definición incluye a los óvulos no fecundados en los que se haya implantado el núcleo de una célula madura y los óvulos no fecundados estimulados para dividirse mediante partenogénesis, en la medida en que las células totipotenciales se obtienen por dichas vías.

Asimismo, debe concederse la calificación de embrión al blastocisto -estadio ulterior del desarrollo embrionario considerado en un momento dado, a saber, unos cinco días después de la fecundación- ya que, según el abogado general, el principio de la dignidad humana se aplica a la persona humana existente, al niño nacido, pero también al cuerpo humano desde el primer estadio de su desarrollo, es decir, el de la fecundación.

En cambio, las células madre embrionarias pluripotenciales, consideradas aisladamente, no se incluyen en el concepto de embrión ya que individualmente ya no son aptas para desarrollarse hasta convertirse en un ser completo.

No obstante, el abogado general señala que las invenciones que se refieran a células madre pluripotenciales sólo pueden patentarse si no se obtienen en detrimento de un embrión, ya se trate de su destrucción o de su alteración.

"Dar una aplicación industrial a una invención que utilice células madre embrionarias significaría utilizar los embriones humanos como una banal materia prima, lo que sería contrario a la ética y al orden público", señala el dictamen.

En conclusión, el abogado general considera que una invención debe quedar excluida de la patentabilidad cuando la aplicación del procedimiento requiere que previamente se destruyan embriones humanos o que éstos se utilicen como materia prima, aunque, al solicitarse la patente, la descripción de este procedimiento no contenga ninguna referencia a la utilización de embriones humanos.

No obstante, el abogado general recuerda que la patentabilidad de las utilizaciones de embriones humanos con fines industriales o comerciales no está prohibida, cuando únicamente se refiere a las invenciones con un objetivo terapéutico o de diagnóstico que se apliquen al embrión humano y que le sean útiles -por ejemplo para corregir una malformación y mejorar sus esperanzas de vida-.

Benedicto XVI quiere sacerdotes «full-time» y que no prediquen un cristianismo «a la carta»


El sacerdocio no es una profesión que llevar a cabo sólo una parte del día, sino una vocación full-time y perenne.

Así lo subrayó el Papa Benedicto XVI este jueves por la mañana durante el tradicional encuentro con los sacerdotes de la diócesis de Roma al comienzo de la Cuaresma, celebrado en el Aula de la Bendición.

“Cura no se es a tiempo parcial; se es siempre, con toda el alma, con todo nuestro corazón”, afirmó, según recoge Radio Vaticano.

Este ser con Cristo y ser embajadores de Cristo, este ser para los demás es una misión que penetra nuestro ser y que debe penetrar en la totalidad de nuestro ser”, añadió.

Fidelidad y servicio
El Pontífice expuso una profunda lectio divinainspirada en el capítulo 20 de los Hechos de los Apóstoles, en los que san Pablo habla a los ancianos de Éfeso, y se concentró sobre el sentido del servicio y de la fidelidad que debe animar al presbítero.

El servicio, indicó, requiere una humildad que no es una exhibición de “falsa modestia”, sino amor por la voluntad de Dios, que hay que anunciar sin “crear la idea de que el cristianismo sea un inmenso paquete de cosas que aprender”.

El sacerdote, de hecho, “no predica un cristianismo à la carte, según sus propios gustos, predicando un Evangelio según sus propias ideas preferidas, según sus propias ideas teológicas”.

“No deja de anunciar toda, toda la voluntad de Dios , también la voluntad incómoda, también los temas que personalmente no me gustan tanto”.

Conversión y vida espiritual
En la Cuaresma que acaba de comenzar, el Papa habló también de conversión, entendida sobre todo como cambio de pensamiento y de corazón, concentrándose no en las cosas del mundo por como se presentan, sino en la presencia de Dios en el mundo mismo.

“No perdamos el celo, la alegría de ser llamados por el Señor”, exhortó.

“Dejémonos renovar nuestra juventud espiritual”, añadió, pidiendo conservar “la alegría de poder ir con Cristo hasta el final, de ´llevar a término a carrera’ siempre en el entusiasmo de ser llamados por Cristo para este gran servicio”.

Igualmente, exhortó a estar “atentos también a nuestra vida espiritual, a nuestro ser con Cristo”.

“Rezar y meditar la Palabra de Dios no es tiempo perdido para el cuidado de las almas – precisó – sino que es la condición para que podamos estar realmente en contacto con el Señor y así hablar de primera mano del Señor a los demás”.

A pesar de las dificultades que la Iglesia afrontar, prosiguió, no hay que perder la esperanza.

“La verdad es más fuerte que la mentira, el amor es más fuerte que el odio, Dios es más fuerte que todas las fuerzas adversas... a Dios”. “Es con esta alegría, con esta certeza interior, como emprendemos nuestro camino (…) en los consuelos de Dios y en las persecuciones del mundo”.

Disponibilidad
En su saludo al Papa, el cardenal Agostino Vallini, vicario general para la diócesis de Roma, recordó el 60° aniversario del sacerdocio del Pontífice, qu e se celebrará el 19 de junio próximo.

El purpurado subrayó que las cualidades sacerdotales de Benedicto XVI más apreciadas por el clero son “la fidelidad, humilde y gozosa, sin fisuras, al Señor Jesús; la disponibilidad total a servir a la Iglesia donde la Providencia le ha llamado, hasta el peso formidable del supremo Pontificado; el amor a la Palabra de Dios y a la Liturgia y la alegría de vivir el tiempo según el ritmo del Año Litúrgico; el ejercicio de la inteligencia y la pasión por la búsqueda de la verdad que proponer y defender sin compromisos; la dulzura del trato y la magnanimidad del corazón; la serenidad del alma enteramente entregada a Cristo”.

Con ocasión de la audiencia, el Papa se encontró también con el sacerdote paquistaní Shahzad Niamat, en representación de los sacerdotes, religiosos y seminaristas de Paquist&a acute;n presentes en Roma.

“Hemos explicado al Papa la situación de los cristianos en Paquistán, donde dar testimonio de la fe puede acarrear a veces la muerte”, dijo el presbítero a la agencia vaticana Fides. “El Santo Padre se ha mostrado muy preocupado, nos ha expresado su solidaridad, su apoyo y nos ha asegurado sus oraciones”.

“Hemos agradecido también al Papa sus palabras y sus recientes llamamientos dedicados al ministro Shahbaz Bhatti, por Asia Bibi, por la ley sobre la blasfemia”, añadió, subrayando que el Pontífice “ha comunicado la esperanza de que las cosas puedan cambiar y de que en Paquistán pueda haber un pleno respeto de la dignidad humana y de la libertad religiosa”.


FUENTE: http://www.religionenlibertad.com

Toman el templo de la Complutense, insultan a la Iglesia y, en el altar, se desnudan entre aplausos

El mal gusto y la depravación se han instalado en la Universidad Complutense. Ayer, hacia la una de la tarde, un numeroso grupo de chicos y chicas entró en la capilla del campus de Somosaguas y tras leer en voz alta sus críticas hacia la Iglesia Católica y proferir insultos contra el clero, varias de las jóvenes, rodeando el altar, se desnudaron de cintura para arriba entre los aplausos y vítores del resto de los gamberros. Una alumna, esta sí, de Económicas que, en esos momentos, rezaba en la iglesia, cuenta que dos de las gamberras, ya sin ropa, «hicieron alarde de su tendencia homosexual».

Según ha podido saber ABC, los responsables religiosos de este templo universitario tienen intención de interponer una denuncia en la comisaría de Policía de Pozuelo de Alarcón, municipio al que pertenece este campus de la Universidad Complutense (UCM). Los ataques a esta capilla no son nuevos. A principios de esta semana, según fuentes universitarias, la paredes y puertas del recinto aparecieron llenas de pintadas con más improperios hacia la religión católica. También se aludía a los casos de pederastia entre el clero. Ayer, sin ir más lejos, la mayor parte de las pintadas estaban ya tapadas con pintura y, salvo algunas frases o palabras, no se podía leer lo que había debajo.

Esta capilla lo es, en realidad, de toda la Universidad Complutense si bien se encuentra físicamente en uno de los edificios pertenecientes a la facultad de Psicología, en el campus de Somosaguas.

Fotos del Papa
Algunas de las autoridades académicas consultadas por este periódico han confirmado que, en efecto, el grupo de vándalos era numerosos. Se habla, incluso, de entre 60 y 70 jóvenes. Lo que parece claro es que procedían de la facultad de Ciencias Políticas y que iban protestando y dejándose ver por todo el recinto universitario de Somosaguas. «Llevaban fotos del Papa y, algunos de ellos, pañuelos verdes en la cabeza», ha comentado un representante académico.

Lo cierto es que la capilla de Somosaguas es pequeña. Se abre al culto prácticamente toda la jornada. El edificio que ocupa es muy recogido y, para acceder tanto al templo como a las oficinas, es necesario bajar algunos peldaños. Está a la vista y con las puertas de par en par.

Según testigos presenciales, los salvajes entraron en tropel a la antesala de la capilla. El capellán se percató del barullo y quiso que desistieran en su empeño. Imposible. El hombre se puso enmedio pero resultó zarandeado. «¡Menos mal que no han destrozado nada!», relataba otra autoridad académica del campus de Somosaguas.

Este capellan responsable de la capilla universitaria declinó ayer hacer cualquier comentario a este periódico. Nos remitió a la Delegación de Pastoral Universitaria donde, durante toda la tarde, nadie atendió al otro lado del teléfono.

Provocación
«Al margen de las creencias religiosas de cada uno de “estos”, no me resisto a alzar la voz ante un hecho tan lamentable como este», asegura S.V.H., alumna de la Complutense. «¿Qué habría pasado —se pregunta— si algo así se hubiera producido en una mezquita? Que “esos” sepan que los católicos nunca responderán a la provocación con provocación para defenderse».

«Pero nadie podrá callarnos —concluye esta universitaria—, ante el más mínimo atropello, burla, intimidación o cualquier otro apremio ilegítimo que ofenda los sentimientos religiosos de nadie. Además, acciones como estas están castigadas por nuestro ordenamiento jurídico. ¡Qué fácil y cobarde es actuar en el anonimato!».

Sin embargo, lo del anonimato es relativo porque, según han asegurado varios cargos universitarios, «si se quiere, se podría reconocer a alguno de los que ayer entró en la capilla».

Boicot en Barcelona
Lo que esta semana ha ocurrido en la capilla del campus de la Complutense en Somosaguas es, para algunos universitarios, «otro ataque laicista» similar al sucedido en la Universidad de Barcelona (UB) entre noviembre de 2010 y enero de 2011.

Y es que a finales de noviembre, los alumnos de la facultad de Económicas de la universidad catalana con encontraban con que cada vez que querían entrar a misa en su capilla, grupos radicales se lo impedían. A finales de enero de este año, la institución de enseñanza superior de Barcelona, ante la magnitud del boicot, cerró temporalmente la capilla y suspendió las misas.


FUENTE: http://www.religionenlibertad.com

jueves, 10 de marzo de 2011

La Misa de los López

Los padres entran primero, tratando de no hacer ruido, seguidos de sus dos hijos. Se santiguan, hacen algo parecido a una genuflexión y buscan un sitio por atrás. Unos feligreses tienen que recoger las piernas para que los cuatro puedan pasar por encima del reclinatorio. Sonrisita complaciente y caras de perdón y gracias.

Cuando se sientan, el cura ya va por la segunda lectura. Durante la homilía, miran aburridos al sacerdote; luego al niño, que le ha dado por tocar el bolso de la señora de adelante, y de nuevo al sacerdote, a ver si acaba.

Durante la comunión, el señor se sienta, como acostumbra a hacer desde hace años, y ella va a comulgar, aunque sabe que una visita previa al confesionario no le iría nada mal.

Acaba la misa. Antes de que el cura haya llegado a la sacristía, la familia López ha salido a toda prisa de la iglesia, como si fuera a estallar una bomba. "Es que así nos ahorramos la cola", le explicaron hace unos meses a uno de sus hijos que le dio por preguntar. Los López ya han cumplido por esta semana. Hasta el domingo que viene, en su familia no se volverá a oír hablar de Dios. "Para eso tienen a las monjas del colegio", se justificaría la señora López si le preguntaran.

Pero este domingo, el cura se ha referido en su homilía a las palabras que Benedicto XVI refirió hace unos años en Alemania. En Munich, Benedicto XVI habló a las muchas familias Lópezque, tal vez, abundan en nuestras iglesias. Lo hizo con gran cariño, casi en tono de súplica, pero dejando claro cuál es el papel de lospadres católicos. "¡Queridos padres! Les pido que ayuden a sus hijos a crecer en la fe, les pido que les acompañen en su peregrinaje hacia la Santa Comunión, en su viaje hacia Jesús y con Jesús. Por favor, vayan con sus hijos a la iglesia! (…) Verán que no es tiempo perdido; al contrario, es lo que puede mantener a su familia verdaderamente unida y centrada. (…) Y, por favor, recen juntos en casa también, en las comidas y antes de acostarse".

Los López no han salido hoy a trompicones de la parroquia. Se han quedado unos segundos rezando. Tal vez, esta semana, en casa de los López se hable por primera vez de Dios.

Unos 600 fieles y 20 sacerdotes anglicanos se pasan a la Iglesia católica en Miércoles de Ceniza

Unos 600 fieles y 20 sacerdotes anglicanos han dado el paso de la conversión al catolicismo hoy, Miércoles de Ceniza, acogiéndose a la nueva institución creada por el Papa Benedicto XVI para permitirles mantener su rito y tradiciones. El así llamado Ordinariato recibe así a su primer grupo de fieles y párrocos, después de que en los últimos meses cinco obispos anglicanos expresaran también su intención de sumarse a la nueva institución de la Iglesia Católica.

La ceremonia, que se ha hecho coincidir con la fecha litúrgica del comienzo de la Cuaresma —tiempo de conversión y penitencia— es el primer paso en un proceso de conversiones a Roma de otros grupos de anglicanos descontentos con la doctrina oficial de su iglesia.

Las diferencias estallaron en 1992, cuando la jerarquía de la Iglesia de Inglaterra aprobó la ordenación de mujeres. El último paso en ese proceso de distanciamiento doctrinal de la tradición católica fue la aceptación de mujeres en el episcopado. Los grupos anglicanos adheridos a la tradición solicitaron en el Reino Unido, sin conseguirlo, un estatus especial dentro de su iglesia. Finalmente, fue Benedicto XVI el que les ofreció una fórmula con el Ordinariato, al que podrán desde hoy incorporarse fieles y sacerdotes anglicanos que lo deseen.

CARTAS DEL DIABLO A SU SOBRINO (Lewis) XII


XII

Mi querido Orugario:

Evidentemente, estás haciendo espléndidos progresos. Mi único temor es que, al intentar meter prisa al paciente, le despiertes y se dé cuenta de su verdadera situación. Porque tú y yo, que vemos esa situación tal como es realmente, no debemos olvidar nunca cuan diferente debe parecerle a él. Nosotros sabemos que hemos introducido en su trayectoria un cambio de dirección que le está alejando ya de su órbita alrededor del Enemigo; pero hay que hacer que él se imagine que todas las decisiones que han producido este cambio de trayectoria son triviales y revocables. No se le debe permitir sospechar que ahora está, por lentamente que sea, alejándose del sol en una dirección que le conducirá al frío y a las tinieblas del vacío absoluto.

Por este motivo, casi celebro saber que todavía va a misa y comulga. Sé que esto tiene peligros; pero cualquier cosa es buena con tal de que no llegue a darse cuenta de hasta qué punto ha roto con los primeros meses de su vida cristiana: mientras conserve externamente los hábitos de un cristiano, se le podrá hacer pensar que ha adoptado algunos amigos y diversiones nuevos, pero que su estado espiritual es muy semejante al de seis semanas antes, y, mientras piense eso, no tendremos que luchar con el arrepentimiento explícito por un pecado definido y plenamente reconocido, sino sólo con una vaga, aunque incómoda, sensación de que no se ha portado muy bien últimamente.

Esta difusa incomodidad necesita un manejo cuidadoso. Si se hace demasiado fuerte, puede despertarle, y echar a perder todo el juego. Por otra parte, si las suprimes completamente —lo que, de pasada, el Enemigo probablemente no permitirá—, perdemos un elemento de la situación que puede conseguirse que nos sea favorable. Si se permite que tal sensación subsista, pero no que se haga irresistible y florezca en un verdadero arrepentimiento, tiene una invaluable tendencia: aumenta la resistencia del paciente a pensar en el Enemigo. Todos los humanos, en casi cualquier momento, sienten en cierta medida esta reticencia; pero cuando pensar en Él supone encararse —intensificándola— con una vaga nube de culpabilidad sólo a medias consciente, tal resistencia se multiplica por diez. Odian cualquier cosa que les recuerde al Enemigo, al igual que los hombres en dificultades económicas detestan la simple visión de un talonario. En tal estado, tu paciente no sólo omitirá sus deberes religiosos, sino que le desagradarán cada vez más. Pensará en ellos de antemano lo menos que crea decentemente posible, y se olvidará de ellos, una vez cumplidos, tan pronto como pueda. Hace unas semanas necesitabas tentarle al irrealismo y a la falta de atención cuando rezaba, pero ahora te encontrarás con que te recibe con los brazos abiertos y casi te implora que le desvíes de su propósito y que adormezcas su corazón. Querrá que sus oraciones sean irreales, pues nada le producirá tanto terror como el contacto efectivo con el Enemigo. Su intención será la de «dejar la fiesta en paz».

Al irse estableciendo más completamente esta situación, te irás librando, paulatinamente, del fatigoso trabajo de ofrecer placeres como tentaciones. Al irle separando cada vez más de toda auténtica felicidad esa incomodidad, y su resistencia a enfrentarse con ella, y como la costumbre va haciendo al mismo tiempo menos agradables y menos fácilmente renunciables (pues eso es lo que el hábito hace, por suerte, con los placeres) los placeres de la vanidad, de la excitación y de la ligereza, descubrirás que cualquier cosa, o incluso ninguna, es suficiente para atraer su atención errante. Ya no necesitas un buen libro, que le guste de verdad, para mantenerle alejado de sus oraciones, de su trabajo o de su reposo; te bastará con una columna de anuncios por palabras en el periódico de ayer. Le puedes hacer perder el tiempo no ya en una conversación amena, con gente de su agrado, sino incluso hablando con personas que no le interesan lo más mínimo de cuestiones que le aburren. Puedes lograr que no haga absolutamente nada durante períodos prolongados. Puedes hacerle trasnochar, no yéndose de juerga, sino contemplando un fuego apagado en un cuarto frío. Todas esas actividades sanas y extrovertidas que queremos evitarle pueden impedírsele sin darle nada, a cambio, de tal forma que pueda acabar diciendo, como dijo al llegar aquí abajo uno de mis pacientes, «Ahora veo que he dejado pasar la mayor parte de mi vida sin hacer ni lo que debía ni lo que me apetecía». Los cristianos describen al Enemigo como aquél «sin quien nada es fuerte». Y la Nada es muy fuerte: lo suficiente como para privarle a un hombre de sus mejores años, y no cometiendo dulces pecados, sino en una mortecina vacilación de la mente sobre no sabe qué ni por qué, en la satisfacción de curiosidades tan débiles que el hombre es sólo medio consciente de ellas, en tamborilear con los dedos y pegar taconazos, en silbar melodías que no le gustan, o en el largo y oscuro laberinto de unos ensueños que ni siquiera tienen lujuria o ambición para darles sabor, pero que, una vez iniciados por una asociación de ideas puramente casual, no pueden evitarse, pues la criatura está demasiado débil y aturdida como para librarse de ellos.

Dirás que son pecadillos, y, sin duda, como todos los tentadores jóvenes, estás deseando poder dar cuenta de maldades espectaculares. Pero, recuérdalo bien, lo único que de verdad importa es en qué medida apartas al hombre del Enemigo. No importa lo leves que puedan ser sus faltas, con tal de que su efecto acumulativo sea empujar al hombre lejos de la Luz y hacia el interior de la Nada. El asesinato no es mejor que la baraja, si la baraja es suficiente para lograr este fin. De hecho, el camino más seguro hacia el Infierno es el gradual: la suave ladera, blanda bajo el pie, sin giros bruscos, sin mojones, sin señalizaciones.

Tu cariñoso tío,

ESCRUTOPO

miércoles, 9 de marzo de 2011

CARTAS DEL DIABLO A SU SOBRINO (Lewis) XI

XI

Mi querido Orugario:

Evidentemente, todo va muy bien. Me alegra especialmente saber que sus dos nuevos amigos ya le han presentado a todo el grupo. Todos ellos, según he averiguado por el archivo, son individuos de absoluta confianza: frivolos y mundanos cons¬tantes y consumados que, sin necesidad de cometer crímenes espectaculares, avanzan tranquila y cómodamente hacia la casa de Nuestro Padre. Dices que se ríen mucho; confío en que eso no quiera decir que tienes la idea de que la risa, en sí misma, esté siempre de nuestra parte. El asunto merece cierta atención. Yo distingo cuatro causas de la risa humana: la alegría, la diversión, el chiste y la ligereza. Podrás ver la primera de ellas en una reunión en vísperas de fiesta de amigos y amantes. Entre adultos, suele usarse como pretexto el contar chistes, pero la facilidad con que las mínimas ingeniosidades provocan, en tales ocasiones, la risa, demuestra que los chistes no son su verdadera causa. Cuál pueda ser la verdadera causa es algo que ignoramos por completo. Algo parecido encuentra su expre¬sión en buena parte de ese arte detestable que los humanos llaman música, y algo así ocurre en el Cielo: una aceleración insensata en el ritmo de la experiencia celestial, que nos resulta totalmente impenetrable. Tal tipo de risa no nos beneficia nada, y debe evitarse en todo momento. Además, el fenómeno es, en sí, desagradable, y supone un insulto directo al realismo, la dignidad y la austeridad del Infierno.

La diversión tiene una íntima relación con la alegría: es una especie de espuma emocional, que procede del instinto de juego. Nos es de muy poca utilidad. A veces puede servirnos, claro está, para distraer a los humanos de lo que al Enemigo le gustaría que hiciesen o sintiesen, pero predispone a cosas total¬mente indeseables: fomenta la caridad, el valor, el contento, y muchos males más.

El chiste que nace de la súbita percepción de la incongruen¬cia, es un campo mucho más prometedor. No me estoy refi¬riendo, principalmente, al chiste indecente u obsceno, que —a pesar de lo mucho que confían en él los tentadores de segunda categoría— es, con frecuencia, muy decepcionante en sus resul¬tados. La verdad es que los humanos están, en este aspecto, bastante claramente divididos en dos categorías. Hay algunos para los que «ninguna pasión es tan seria como la lujuria», y para los que una historia indecente deja de provocar lascivia precisamente en la medida en que resulte divertida; hay otros cuya risa y cuya lujuria son excitadas simultáneamente y por las mismas cosas. El primer tipo de humanos bromea acerca del sexo porque da lugar a muchas incongruencias; el segundo, en cambio, cultiva las incongruencias porque dan pretexto a hablar del sexo. Si tu hombre es del primer tipo, el humor obsceno no te será de mucha ayuda: nunca olvidaré las horas (para mí, de insoportable tedio) que perdí con uno de mis primeros pacientes, en bares y salones, antes de aprender esa regla. Averigua a qué grupo pertenece el paciente, y procura que él no lo averigüe.

La verdadera utilidad de los chistes o el humor apunta en una dirección muy distinta, y es especialmente prometedora entre los ingleses, que se toman tan en serio su «sentido del humor» que la falta de este sentido es casi la única deficiencia de la que se avergüenzan. El humor es, para ellos, el don vital que consuela de todo y que (fíjate bien) todo lo excusa. Es, por tanto, un medio inapreciable para destruir el pudor. Si un hombre deja, simplemente, que los demás paguen por él, es un «tacaño»; si presume de ello jocosamente, y le toma el pelo a sus amigos por permitir que se aproveche de ellos, entonces ya no es un «tacaño», sino un tipo gracioso. La mera cobardía es vergonzosa; la cobardía de la que se presume con exageraciones humorísticas y con gestos grotescos puede pasar por divertida. La crueldad es vergonzosa, a menos que el hombre cruel con-siga presentarla como una broma pesada. Mil chistes obscenos, o incluso blasfemos, no contribuyen a la condenación de un hombre tanto como el descubrimiento de que puede hacer casi cualquier cosa que le apetezca no sólo sin la desaprobación de sus semejantes, sino incluso con su admiración, simplemente con lograr que se tome como una broma. Y esta tentación puedes ocultársela casi enteramente a tu paciente, gracias precisadamente a la seriedad de los ingleses acerca del humor. Cualquier insinuación de que puede ser demasiado humor, por ejemplo, se le puede presentar como «puritana», o como evi¬dencia de «falta de humor».

Pero la ligereza es la mejor de todas estas causas. En primer lugar, resulta muy económica: sólo a un humano inteligente se le puede ocurrir un chiste a costa de la virtud (o, de hecho, de cualquier otra cosa); en cambio, a cualquiera le podemos ense¬ñar a hablar como si la virtud fuese algo cómico. Las personas ligeras suponen siempre que son chistosas; en realidad, nadie hace chistes, pero cualquier tema serio se trata de un modo que implica que ya le han encontrado un lado ridículo. Si se pro¬longa, el hábito de la ligereza construye en torno al hombre la mejor coraza que conozco frente al Enemigo, y carece, además, de los riesgos inherentes a otras causas de risa. Está a mil kilómetros de la alegría; embota, en lugar de agudizarlo, el intelecto, y no fomenta el afecto entre aquellos que la prac¬tican.

Tu cariñoso tío,

ESCRUTOPO

Los médicos dicen que la píldora post coital no ha contribuido a disminuir abortos ni ETS en España

Según la Organización Médica Colegial (OMC), "está demostrado que la promoción de la píldora del día después no ha contribuido a disminuir los abortos ni las ETS".

"Como consecuencia de la promoción de la actividad sexual sin protección que se ha hecho entre los jóvenes, desde 2001 a 2009 la infección gonocócica aumentó un 99% y la sífilis en un 206%", según datos del Instituto de Salud Carlos III, señala.

Publicidad engañosa con afanes mercantilistas
Según informa Ep, los médicos dieron esta información al criticar que la campaña ´Píldora del Día Anterior´, promovida por la Sociedad Española de Contracepción y Chiesi para informar a los jóvenes en materia de educación sexual, es sólo "publicidad encubierta" que "utiliza el prestigio de los médicos" contra su deontología.

La Sociedad Española de Contracepción y la empresa Chiesi España lanzaron el 1 de febrero la Campaña ´Píldora del Día Anterior´. Su objetivo era dar información sobre educación sexual a los jóvenes para disminuir los embarazos no deseados y las enfermedades de transmisión sexual (ETS).

Esta, que comenzaría el pasado 10 de febrero en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) para continuar después en otras universidades, consistía en distribuir una caja que contenía una ´píldora ficticia´ con un prospecto donde se contemplan todos los métodos anticonceptivos existentes en la actualidad.

La OMC denuncia que esta campaña utiliza "un envase que induce a confusión". "La campaña publicitaria sobre la ´Píldora del Día Anterior´ potencia, por asociación de ideas, la demanda de la ´Píldora del Día Después´", señalan.

Dicen que Chiesi España reconoce "que su propósito es informar sobre la anticoncepción de emergencia y, en consecuencia, promocionar la venta de su píldora del día después". "Se trata, por tanto, de un objetivo mercantilista", acotan.

Una activista china contraria a la política del hijo único es re-enviada a un campo de concentración

Mao Hengfeng, una mujer china, prisionera en base a su objeción de conciencia, ha vuelto a ser arrestada y uina vez más enviada a un campo de concentración, debido a su lucha contra la política pública china de un solo hijo por familia.

Amnistía Internacional ha emitido un llamamiento urgente para la acción universal, luego de que Hengfeng fuera re-arrestada en su hogar en Shanghái.

En marzo del año pasado, Hengfeng fue sentenciada a un año y medio de “re-educación por medio del trabajo”, por haber causado disturbios al orden público”. Hengfeng había sido dejada en libertad bajo palabra, debido a problemas de salud causados por el maltrato y las torturas sufridas durante su encarcelamiento, el pasado 22 de febrero. Sin embargo, ella fue re-arrestada y re-enviada a los campos de concentración el 24 de febrero. Se desconoce su paradero.

Hengfeng, una activista de derechos humanos en China, ha luchado en contra de la brutal política pública de un solo hijo por familia, desde 1988. Fue entonces que ella fue despedida de su empleo por haber violado la ley, cuando quedó embarazada por tercera vez. Hengfeng apeló la decisión judicial y fue reinstalada en su empleo durante ese tiempo. Más tarde, sin embargo, su apelación fue denegada, por lo que fue despedida finalmente de su empleo, y obligada a abortar su cuarto hijo. Desde entonces, Hengfeng ha sido repetidamente encarcelada y torturada por su activismo.

Antes de que fuese dejada en libertad la semana pasada, Hengfeng fue examinada por dos médicos. Una prueba de tomografía axial computarizada/TAC realizada por los médicos, reveló que ella estaba sufriendo de un desangramiento cerebral. También sufría de una inhibición de movimientos normales, debido a una pérdida parcial de los sentidos en el lado izquierdo del cuerpo. Luego que fue dejada en libertad, Mao Hengfeng regresó a su hogar. Sin embargo, ella fue detenida por la policía cuando intentaba acudir a un médico para continuar recibiendo tratamiento médico.

La policía había prohibido toda interacción entre Hengfeng y cualquier persona fuera de su familia, por lo que el 24 de febrero fue arrestada con cargos de haber incurrido en “actividad ilegal”. La policía del distrito, junto con agentes de re-educación por medio del trabajo, lo que sumaba a 30 personas, rodearon el hogar de Hengfeng y se llevaron a Mao antes de que ella pudiese recoger sus pertenencias personales, según informó su esposo, Wu Xuewuei.

“Por 24 horas, cada día, desde que regresó, la policía ha mantenido una vigilancia intensa de nuestro hogar. Ni siquiera podíamos visitar al médico. ¿Qué oportunidad ella tendría de faltar a la ley?”, exigió saber su esposo. “Estamos muy preocupados….No sabemos dónde ella está.”

Por muchos años, Hengfeng ha sufrido por las condiciones brutales y la tortura a la que fue sometida durante su encarcelamiento. En 2004, la organización Derechos Humanos en China (Human Rights in China/HRIC), informó que Mao estaba siendo torturada, incluso siendo atada de manos y pies, suspendida en el aire, y golpeada severamente. Las fuentes de información de la HRIC dijeron que la policía para la re-educación en el campo de concentración, ataban las muñecas y los tobillos de Mao con tiras de cuero, y entonces jalaban sus miembros en direcciones opuestas, a la vez que exigían que ella reconociera que había actuado con maldad.

El arresto de Hengfeng la semana pasada, es parte de la respuesta del gobierno chino, frente a las protestas relacionadas con unas revueltas recientes, que están asociadas con la "Revolución del Jazmín".

“El arresto de Mao es parte de una ofensiva nacional en contra de los activistas de todo tipo”, le dijo Steven Mosher del Instituto de Investigación sobre la Población (Population Research Institute) a Lifesitenews/Notifam. “Ha habido intentos para llevar a cabo demostraciones a favor de la democracia en China durante las pasadas dos semanas, pero éstas, junto con las demostraciones realizadas, han sido aplastadas”.

“Ahora, los activistas como Mao, quienes protestan la inhumana y viciosa política pública de un solo hijo por familia, están siendo arrestados, como parte de un operativo, para llevarlos a los campos de concentración, por el más mínimo pretexto, y así no dejarlos sueltos en la calle”.

Mosher concluyó con lo siguiente: “Mao no ha cometido falta alguna – con la excepción de protestar una política pública que le costó la vida a su cuarto hijo muerto por aborto, unas multas altísimas, y años en prisión”.

jueves, 3 de marzo de 2011

CARTAS DEL DIABLO A SU SOBRINO (Lewis) X


X

Mi querido Orugario:

Me encantó saber por Tripabilis que tu paciente ha hecho varios nuevos conocidos muy deseables y que pareces haber aprovechado este acontecimiento de forma verdaderamente prometedora. Supongo que el matrimonio de mediana edad que visitó su oficina es precisamente el tipo de gente que nos conviene que conozca: rica, de buen tono, superficialmente intelectual y brillantemente escéptica respecto a todo. Deduzco que incluso son vagamente pacifistas, no por motivos morales sino a consecuencia del arraigado hábito de minimizar cualquier cosa que preocupe a la gran masa de sus semejantes, y de una gota de comunismo puramente literario y de moda. Esto es excelente. Y pareces haber hecho buen uso de toda su vanidad social, sexual e intelectual. Cuéntame más. ¿Se comprometió a fondo? No me refiero a verbalmente. Hay un sutil juego de miradas, tonos y sonrisas mediante el que un mortal puede dar a entender que es del mismo partido que aquellos con quienes está hablando. Esa es la clase de traición que deberías estimular de un modo especial, porque el hombre no se da cuenta de ella totalmente; y para cuando lo haga, ya habrás hecho difícil la retirada.

Sin duda, muy pronto se dará cuenta de que su propia fe está en directa oposición a los supuestos en que se basa toda la conversación de sus nuevos amigos. No creo que eso importe mucho, siempre que puedas persuadirle de que posponga cualquier reconocimiento abierto de este hecho, y esto, con la ayuda de la vergüenza, el orgullo, la modestia y la vanidad, será fácil de conseguir. Mientras dure el aplazamiento, estará en una posición falsa. Estará callado cuando debería hablar, y se reirá cuando debería callarse. Asumirá, primero sólo por sus modales, pero luego por sus palabras, todo tipo de actitudes cínicas y escépticas que no son realmente suyas. Pero, si le manejas bien, pueden hacerse suyas. Todos los mortales tienden a convertirse en lo que pretenden ser. Esto es elemental. La verdadera cuestión es cómo prepararse para el contraataque del Enemigo.

Lo primero es retrasar tanto como sea posible el momento en que se dé cuenta de que este nuevo placer es una tentación. Como los servidores del Enemigo llevan predicando acerca del «mundo» como una de las grandes tentaciones típicas dos mil años, esto podría parecer difícil de conseguir. Pero, afortunadamente, han dicho muy poco acerca de él en las últimas décadas. En los modernos escritos cristianos, aunque veo muchos (de hecho, más de los que quisiera) acerca de Mammón, veo pocas de las viejas advertencias sobre las Vanidades Mundanas, la Elección de Amigos y el Valor del Tiempo. Todo eso lo calificaría tu paciente, probablemente, de «puritanismo». ¿Puedo señalar, de paso, que el valor que hemos dado a esa palabra es uno de los triunfos verdaderamente sólidos de los últimos cien años? Mediante ella, rescatamos anualmente de la templanza, la castidad y la austeridad de vida a millares de humanos.

Antes o después, sin embargo. La verdadera naturaleza de sus nuevos amigos le aparecerá claramente, y entonces tus tácticas deben depender de la inteligencia del paciente. Si es lo bastante tonto, puedes conseguir que sólo se dé cuenta del carácter de sus amigos cuando están ausentes; se puede conseguir que su presencia barra toda crítica. Si esto tiene éxito, se le puede inducir a vivir como muchos humanos que he conocido, que han vivido, durante períodos bastante largos, dos vidas paralelas; no sólo parecerá, sino que será, de hecho, un hombre diferente en cada uno de los círculos que frecuente. Si esto falla, existe un método más sutil y entretenido. Se le puede hacer sentir auténtico placer en la percepción de que las dos caras de su vida son inconsistentes. Esto se consigue explotando su vanidad. Se le puede enseñar a disfrutar de estar de rodillas junto al tendero el domingo sólo de pensar que el tendero no podría entender el mundo urbano y burlón que habitaba él la noche del sábado; y, recíprocamente, disfrutar más aún de la indecente y blasfema sobremesa con estos admirables amigos pensando que hay un mundo «más profundo y espiritual» en su interior que ellos ni pueden imaginar. ¿Com¬prendes?: los amigos mundanos le afectan por un lado y el tendero por otro, y él es el hombre completo, equilibrado y complejo que ve alrededor de todos ellos. Así, mientras está traicionando permanentemente a por lo menos dos grupos de personas, sentirá, en lugar de vergüenza, una continua corriente subterránea de satisfacción de sí mismo. Por último, si falla todo lo demás, le puedes convencer, desafiando a su conciencia, de que siga cultivando esta nueva amistad, con la excusa de que, de alguna manera no especificada, les está haciendo «bien» por el mero hecho de beber sus cocktails y reír sus chistes, y que dejar de hacerlo sería «mojigato», «intolerante» y (por supuesto) «puritano».

Entretanto has de tomar, claro está, la obvia precaución de procurar que este nuevo desarrollo le induzca a gastar más de lo que puede permitirse y a abandonar su trabajo y a su madre. Los celos y la alarma de ésta, y la creciente evasividad y brusquedad del paciente, serán invaluables para agravar la tensión doméstica. Tu cariñoso tío,

ESCRUTOPO

Los primeros cristianos contra el aborto. Ejemplos para el cristiano del siglo XXI

Por Luis Fernando Pérez

Defensa de la vida

Para cualquiera que tenga un mínimo de sensibilidad humana es claro que una de las plagas más infecta, desastrosa e inmunda de nuestra sociedad en pleno siglo XXI es el aborto. La Iglesia Católica, así como la mayoría de las iglesias y comunidades eclesiales separadas de ella, condena sin paliativos la aniquilación de seres humanos en el seno de sus madres. Dado que la Biblia apenas habla específicamente del aborto, aunque obviamente hay indicios muy claros de que las Escrituras consideran que el feto es una vida humana (p.e Jueces 16,17; Salmo 22,9-10; Lucas 1, 15-16 y 41-44; Galatas 1,15), es importante que estudiemos lo que creían los primeros cristianos acerca de este tema. Su testimonio es unánime y no deja lugar a dudas en la condena del aborto. La Didajé, que pudo haber sido escrita incluso en el siglo I, es quizás el primer testimonio patrístico en el que se introduce dicha condena:

“He aquí el segundo precepto de la Doctrina: No matarás; no cometerás adulterio; no prostituirás a los niños, ni los inducirás al vicio; no robarás; no te entregarás a la magia, ni a la brujería; no harás abortar a la criatura engendrada en la orgía, y después de nacida no la harás morir.”
(Didajé II)

En la Epístola de Bernabé, escrita en la tercera década del siglo II, se llama hijo al feto que está en el vientre de la madre, se prohíbe expresamente el aborto y se le equipara al asesinato:

“No vacilarás sobre si será o no será. No tomes en vano el nombre de Dios. Amarás a tu prójimo más que a tu propia vida. No matarás a tu hijo en el seno de la madre ni, una vez nacido, le quitarás la vida. No levantes tu mano de tu hijo o de tu hija, sino que, desde su juventud, les enseñarás el temor del Señor.”
(Ep Bernabé XIX,5)

y

“Perseguidores de los buenos, aborrecedores de la verdad, amadores de la mentira, desconocedores de la recompensa de la justicia, que no se adhieren al bien ni al juicio justo, que no atienden a la viuda y al huérfano, que valen no para el temor de Dios, si no para el mal, de quienes está lejos y remota la mansedumbre y la paciencia, que aman la vanidad, que persiguen la recompensa, que no se compadecen del menesteroso, que no sufren con el atribulado, prontos a la maledicencia, desconocedores de Aquel que los creó, matadores de sus hijos por el aborto, destructores de la obra de Dios, que echan de sí al necesitado, que sobreatribulan al atribulado, abogados de los ricos, jueces inicuos de los pobres, pecadores en todo.”
(Ep Bernabé XX, 2)

El primer apologista latino Minucio Félix, llama parricidio al aborto en su obra Octavius de finales del siglo II:

“Hay algunas mujeres que, bebiendo preparados médicos, extinguen los cimientos del hombre futuro en sus propias entrañas, y de esa forma cometen parricidio antes de parirlo.”
(Octavius XXXIII)

El apologeta cristiano Atenágoras es igualmente tajante en su consideración sobre el aborto cuando escribió al Emperador Marco Aurelio:

“Decimos a las mujeres que utilizan medicamentos para provocar un aborto que están cometiendo un asesinato, y que tendrán que dar cuentas a Dios por el aborto… contemplamos al feto que está en el vientre como un ser creado, y por lo tanto como un objeto al cuidado de Dios… y no abandonamos a los niños, porque los que los exponen son culpables de asesinar niños”
(Atenágoras, En defensa de los cristianos, XXXV)

Los testimonios se multiplican por doquier. Así leemos en la Epístola a Diogneto que los cristianos:

“Se casan como todos los demás hombres y engendran hijos; pero no se desembarazan de su descendencia (fetos)”
(Ep a Diogneto V,6)

Tertuliano condena el aborto como homicidio y reconoce la identidad humana del no nacido:

“ Es un homicidio anticipado impedir el nacimiento; poco importa que se suprima el alma ya nacida o que se la haga desaparecer en el nacimiento. Es ya un hombre aquél que lo será.”
(Apologeticum IX,8)

Ya en el siglo IV San Basilio va incluso más allá al llamar asesinos no sólo a la mujer que aborta sino a quienes proporcionan lo necesario para abortar, lo cual sería perfectamente aplicable a quienes fabrican o prescriben la píldora abortiva:

“ Las mujeres que proporcionan medicinas para causar el aborto así como las que toman las pociones para destruir a los niños no nacidos, son asesinas”
(San Basilio, ep 188, VIII)

San Jerónimo trata la situación de la mujer que muere mientras procura abortar a su criatura:

“Algunas, al darse cuenta de que han quedado embarazadas por su pecado, toman medicinas para procurar el aborto, y cuando (como ocurre a menudo) mueren a la vez que su retoño, entran en el bajo mundo cargadas no sólo con la culpa de adulterio contra Cristo sino también con la del suicidio y del asesinato de niños. ”
(San Jerónimo, Carta a Eustoquio)

Quizás el texto más dramático en relación al aborto sea un párrafo que aparece en el libro apócrifo conocido como Apocalipsis de Pedro. El libro seguramente es de origen gnóstico, lo cual supone que no debemos considerarlo del mismo valor que las citas anteriores, pero he decidido copiar este pequeño párrafo como muestra de hasta qué punto la condena del aborto estaba presente incluso entre los heterodoxos de los primeros siglos:

“Muy cerca de allí vi otro lugar angosto, donde iban a parar el desagüe y la hediondez de los que allí sufrían tormento, y se formaba allí como un lago. Y allí había mujeres sentadas, sumergidas en aquel albañal hasta la garganta; y frente a ellas, sentados y llorando, muchos niños que habían nacido antes de tiempo; y de ellos salían unos rayos como de fuego que herían los ojos de las mujeres; éstas eran las que habían concebido fuera del matrimonio y se habían procurado aborto.”
(Ap Pedro 26)

Todos esos testimonios en contra del aborto tienen un doble valor para nosotros en las circunstancias que nos toca vivir en nuestro tiempo. Por una parte deben servirnos de aviso para que bajo ningún concepto nos acomodemos a un estado de opinión en nuestra sociedad cada vez más favorable a la aceptación del aborto como algo normal. Hacer tal cosa sería ir justo en la dirección opuesta a la que tomaron nuestros antepasados en la fe. Ellos ni se callaron ni fueron tibios a la hora de condenar esa lacra. Por otra lado, debemos ser sinceros y reconocer que vivimos en un mundo donde gran parte de lo más abominable del paganismo antiguo, el aborto y la profusión de todo tipo de amoralidad sexual, no sólo ha resurgido con fuerza sino que ha conseguido “legitimarse” socialmente echando sus raíces incluso en las legislaciones de nuestros países. La Iglesia, hoy igual que ayer, alza su voz contra esta infamia. Podría decirse que Juan Pablo II, paladín de la cultura de la vida y por tanto enemigo declarado de la cultura de la muerte que impera en nuestra sociedad, ha llevado la condena del aborto casi hasta el nivel de dogma de fe en la encíclica Evangelium Vitae:

“Por tanto, con la autoridad que Cristo confirió a Pedro y a sus Sucesores, en comunión con todos los Obispos —que en varias ocasiones han condenado el aborto y que en la consulta citada anteriormente, aunque dispersos por el mundo, han concordado unánimemente sobre esta doctrina—, declaro que el aborto directo, es decir, querido como fin o como medio, es siempre un desorden moral grave, en cuanto eliminación deliberada de un ser humano inocente. Esta doctrina se fundamenta en la ley natural y en la Palabra de Dios escrita; es transmitida por la Tradición de la Iglesia y enseñada por el Magisterio ordinario y universal.”

Nadie pues que se precie de tener el nombre de cristiano y el apellido de católico, puede justificar, aprobar, legislar o colaborar, por activa o por pasiva, con el aborto. Es nuestro deber como cristianos combatir en la guerra por salvar a millones de inocentes. Ellos no tienen voz, no tienen fuerza para oponerse a quienes desean asesinarlos. Seamos nosotros la voz y la fuerza que, como en el pasado, venza la batalla por la vida, por la esperanza y por el amor hacia toda criatura humana desde su concepción.


FUENTE: http://www.apologeticacatolica.org

"Hipercresía"

El otro día alguien me dijo algo inaudito, pero que cada vez es más común escuchar.
Hablábamos de un conocido que después de muchos años de matrimonio había dejado a su mujer por otra, con la que también se había casado, y el comentario fue:

“. .. eso (el adulterio) siempre ha existido; al menos ahorano se hace hipócritamente como antes…. en esto la verdad es que la sociedad ha avanzado.

¿Qué les parece?, ¿son ustedes de la misma opinión?, ¿consideran correcta esta apreciación?

En mi opinión no puede estar más desorientado el comentario y se lo muestro con un cuadro que compara la situación actual con la que vivíamos hace… pongamos 50 años.
Y a ver si hay avance...

España hace 50 años

Se casa.
Si se lía con otra, sabe que es infiel.
Sabe que está engañando a su mujer y por ello se lo oculta.
La gente que se percata le tiene por adúltero
A pesar de todo, mantiene su matrimonio y vida de familia.
Guarda las apariencias.
La sociedad (su entorno) juzga negativamente su infidelidad.

España hoy

No se casa, “viven juntos“ y no es su esposa, es “su pareja”
Si se lía con otra no es infiel, tiene “una aventura”
No dice que sea un engaño, lo que dice es que “el amor se ha acabado”.
La gente no le considera adúltero, sino que “vive un nuevo amor”
Destruye su matrimonio y traiciona a los hijos, pero camuflado como una “separación civilizada en la que quedan como amigos para evitar traumas”
“Rehace” su vida.
Y la sociedad (su entorno) alaba su decisión pues “cada uno vive su vida y nadie es quien para juzgar”.

(*) El cuadro comparativo es aplicable tanto a hombre como a mujer, si bien yo lo pongo en masculino como en el caso que describo.

Ya ven que estamos ante dos retratos de hipócritas, ambos pretenden pasar por buenos sin serlo, pero si me preguntan a cual prefiero, me quedo con el primero. Parafraseando al clásico, al menos su hipocresía es esa especie de homenaje que rinde el vicio a la virtud.
La hipocresía del segundo me parece más redomada y es que, como dijo recientemente un gran historiador, si no lo remediamos, el siglo XXI será recordado como el más hipócrita de los siglos. Esta es mi opinión.

¿Y la de usted?

Porthos

FUENTE: http://www.religionenlibertad.com