Restauremos todas las cosas en la Verdad. Busquemos educar nuestro corazón en esa verdad divina que no es distinta de Cristo. Tomemos en serio ese llamado personal y universal a la santidad. Es hora de liberarnos de todo pensamiento pusilánime y lanzarnos a la conquista de aquellas cosas que marcan con el tizón de la magnanimidad a las almas generosas que lo dan todo por recibirlo al Todo.
miércoles, 23 de marzo de 2011
El director de «Encontrarás dragones», su agnosticismo, el Opus Dei y Escrivá de Balaguer
El director de «Encontrarás dragones», su agnosticismo, el Opus Dei y Escrivá de Balaguer
jueves, 17 de marzo de 2011
CARTAS DEL DIABLO A SU SOBRINO (Lewis) XV

XV
Mi querido Orugario:
Por supuesto, había observado que los humanos estaban atravesando un respiro en su guerra europea —¡lo que ingenuamente llaman «La Guerra»!—, y no me sorprende que haya una tregua correlativa en las inquietudes del paciente. ¿Nos conviene estimular esto o mantenerle preocupado? Tanto el temor torturado como la estúpida confianza son estados de ánimo deseables. Nuestra elección entre ellos suscita cuestiones importantes.
Los humanos viven en el tiempo, pero nuestro Enemigo les destina a la Eternidad. Él quiere, por tanto, creo yo, que atiendan principalmente a dos cosas: a la eternidad misma y a ese punto del tiempo que llaman el presente. Porque el presente es el punto en el que el tiempo coincide con la eternidad. Del momento presente, y sólo de él, los humanos tienen una experiencia análoga a la que nuestro Enemigo tiene de la realidad como un todo; sólo en el presente la libertad y la realidad les son ofrecidas. En consecuencia, Él les tendría continuamente preocupados por la eternidad (lo que equivale a preocupados por Él) o por el presente; o meditando acerca de su perpetua unión con, o separación de, Él, o si no obedeciendo la presente voz de la conciencia, soportando la cruz presente, recibiendo la gracia presente, dando gracias por el placer presente.
Nuestra tarea consiste en alejarles de lo eterno y del presente. Con esto en mente, a veces tentamos a un humano (pongamos una viuda o un erudito) a vivir en el pasado. Pero esto tiene un valor limitado, porque tienen algunos conocimientos reales sobre el pasado, y porque el pasado tiene una naturaleza determinada, y, en eso, se parece a la eternidad. Es mucho mejor hacerles vivir en el futuro. La necesidad biológica hace que todas sus pasiones apunten ya en esa dirección, así que pensar en el futuro enciende la esperanza y el temor. Además, les es desconocido, de forma que al hacerles pensar en el futuro les hacemos pensar en cosas irreales. En una palabra, el futuro es, de todas las cosas, la menos parecida a la eternidad. Es la parte más completamente temporal del tiempo, porque el pasado está petrificado y ya no fluye, y el presente está totalmente iluminado por los rayos eternos. De ahí el impulso que hemos dado a esquemas mentales como la Evolución Creativa, el Humanismo Científico, o el Comunismo, que fijan los afectos del hombre en el futuro, en el corazón mismo de la temporalidad. De ahí que casi todos los vicios tengan sus raíces en el futuro. La gratitud mira al pasado y el amor al presente; el miedo, la avaricia, la lujuria y la ambición miran hacia delante. No creas que la lujuria es una excepción. Cuando llega el placer presente, el pecado (que es lo único que nos interesa) ya ha pasado. El placer es sólo la parte del proceso que lamentamos y que excluiríamos si pudiésemos hacerlo sin perder el pecado; es la parte que aporta el Enemigo, y por tanto experimentada en el presente. El pecado, que es nuestra contribución, miraba hacia delante.
Desde luego, el Enemigo quiere que los hombres piensen también en el futuro: pero sólo en la medida en que sea necesario para planear ahora los actos de justicia o caridad que serán probablemente su deber mañana. El deber de planear el trabajo del día siguiente es el deber de hoy; aunque su material está tomado prestado del futuro, el deber, como todos los deberes, está en el presente. Esto es ahora como partir una paja. Él no quiere que los hombres le den al futuro sus corazones, ni que pongan en él su tesoro. Nosotros, sí. Su ideal es un hombre que, después de haber trabajado todo el día por el bien de la posteridad (si ésa es su vocación), lava su mente de todo el tema, encomienda el resultado al Cielo y vuelve al instante a la paciencia o gratitud que exige el momento que está atravesando. Pero nosotros queremos un hombre atormentado por el futuro: hechizado por visiones de un Cielo o un Infierno inminente en la tierra —dispuesto a violar los mandamientos del Enemigo en el presente si le hacemos creer que, haciéndolo, puede alcanzar el Cielo o evitar el Infierno—, que dependen para su fe del éxito o fracaso de planes cuyo fin no vivirá para ver. Queremos toda una raza perpetuamente en busca del fin del arco iris, nunca honesta, ni gentil, ni dichosa ahora, sino siempre sirviéndose de todo don verdadero que se les ofrezca en el presente como de un mero combustible con el que encender el altar del futuro.
De lo que se deduce, pues, en general —si las demás condiciones permanecen constantes—, que es mejor que tu paciente esté lleno de inquietud o de esperanza (no importa mucho cuál de ellas) acerca de esta guerra que el que viva en el presente. Pero la frase «vivir en el presente» es ambigua: puede describir un proceder que, en realidad, está tan pendiente del futuro como la ansiedad misma; tu hombre puede no preocuparse por el futuro no porque le importe el presente, sino porque se ha autoconvencido de que el futuro va a ser agradable, y mientras sea ésta la verdadera causa de su tranquilidad, tal tranquilidad nos será propicia, pues no hará otra cosa que amontonar más decepciones, y por tanto más impaciencia, cuando sus infundadas esperanzas se desvanezcan. Sí, por el contrario, es consciente de que le pueden esperar cosas horribles, y reza para pedir las virtudes necesarias para enfrentarse con tales horrores, y entretanto se ocupa el presente, porque en éste, y sólo en éste, residen todos los deberes, toda la gracia, toda la sabiduría y todo el placer, su estado es enormemente indeseable y debe ser atacado al instante. También aquí ha hecho un buen trabajo nuestra Arma Filológica: prueba a utilizar con él la palabra «complacencia». De todas formas, lo más probable es, claro está, que no esté «viviendo en el presente» por ninguna de estas razones, sino simplemente porque está bien de salud y disfruta con su trabajo. El fenómeno sería entonces puramente natural. En cualquier caso, yo en tu lugar lo destruiría: ningún fenómeno natural está realmente de nuestra parte, y, de todas maneras, ¿por qué habría, de ser feliz la criatura? Tu cariñoso tío,
ESCRUTOPO
Una voz del Opus Dei ante el estreno de «Encontrarás Dragones»

El 25 de marzo se estrena en España (en mayo en los Estados Unidos) la película “Encontrarás Dragones”, en la que san Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei, se convierte en uno de los personajes principales de un filme ambientado en buena parte durante la guerra civil española.
Después de haber entrevistado al director, Roland Joffé (que ha dirigido películas como “La Misión”, “Los gritos del silencio” o “La ciudad de la alegría”), ZENIT ha querido saber cuál es el parecer del Opus Dei sobre esta producción.
Para ello, hemos entrevistado a Marta Manzi, que trabaja desde 1992 en el Departamento de Comunicación del Opus Dei en Roma, donde se ocupa de las relaciones con medios internacionales.
Madre de siete hijos, es también profesora de “Antropología de la diferencia” en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz. Atenta a las novedades del séptimo arte, colabora con una productora italiana en el análisis de guiones cinematográficos.
–¿Le ha gustado “Encontrarás Dragones”? ¿Cuál ha sido su primera reacción ante una película que presenta al fundador del Opus Dei entre sus personajes principales?
- He aprendido mucho de la mirada lúcida con que un cineasta que se declara no creyente trata cuestione s relacionadas con la fe cristiana y, de modo más específico, con la vida de San Josemaría y los orígenes del Opus Dei. Joffé expresa de forma artística realidades espirituales profundas.
Desde el punto de vista del cine, pienso que es una película rica en contenidos y emociones. El guión de Roland Joffé habla a todos: a través de las vidas paralelas de Josemaría Escrivá (Charlie Cox) y Manolo Torres (Wes Bentley), captura la atención e interpela sobre asuntos como el amor, la paternidad, la posibilidad de dar un rumbo diverso a tu vida y, sobre todo, un tema que me parece novedoso en la narrativa actual: el perdón. Plantea tantas cuestiones que, una vez acabada la proyección, se mantiene viva en la memoria.
Como persona que trata de comunicar la realidad del Opus Dei, me digo: ahora me toca a mí completar el cuadro, y facilitar un conocimiento directo d el santo real y de su mensaje.
- ¿Hasta qué punto es fiel a la realidad el retrato que hace Roland Joffé sobre San Josemaría?
- El film, en mi opinión, da un rostro convincente a ese sacerdote que yo he visto en sus primeros escritos de juventud, como “Camino” y “Santo Rosario”. Con su aproximación artística, Joffé me ayuda a ver de un modo nuevo el mensaje que procuro vivir desde hace 40 años.
- Entonces, ¿va a colaborar la Obra en la difusión de “Encontrarás Dragones”?
- Sé que los productores la están mostrando a obispos, sacerdotes y líderes de opinión, que aprecian su mensaje sobre la fuerza renovadora del perdón y la imagen que transmite del sacerdocio, y la recomiendan a otros; y también -por supuesto- a personas de la Obra, y a numerosas instituciones sociales y educativas que se inspiran en el mensaje de San Josemaría. A la gran mayoría les ha gustado mucho y la están promoviendo con presentaciones, proyecciones, debates sobre el film y otras iniciativas. Pero quizá haya otros miembros del Opus Dei que se esperaban otra cosa de la película: probablemente, habrá tantas opiniones y actitudes ante el film como personas hay en la Obra.
- Desde su punto de vista, ¿se puede afirmar que la parte referida a San Josemaría es históricamente comprobable?
- La mayoría de hechos narrados sobre San Josemaría corresponden a episodios documentados y por tanto comprobables; al mismo tiempo, es claro que algunas de las situaciones y varios de los personajes con que interactúa son recreaciones del director y guionista.
No es fácil retratar a una persona en dos horas de película, y por eso es necesario tomarse licencias artísticas. Le pongo un ejemplo: el joven Josemaría no acompañó en la muerte al judío Honorio que aparece en el film (Derek Jacobi), pero sí está muy documentado que asistió en la muerte a numerosos enfermos en los hospitales y suburbios de Madrid; además, las palabras que el joven sacerdote dice a Honorio, son muy parecidas a las que dirigió a judíos que encontró en sus viajes de catequesis por países de América: “yo amo mucho a los hebreos – solía decir, por ejemplo – porque amo a Jesucristo con locura, que es hebreo”. Se nota que detrás de cada escena hay abundante trabajo de documentación por parte del director y guionista.
El mismo Joffé ha dicho que ha tratado de reflejar el alma y el ethos de Josemaría, y no tanto la historia cronológica, aunque de hecho la respeta e n sus líneas principales.
- Usted ha conocido personalmente al fundador del Opus Dei: ¿qué recuerdos le ha traído el Josemaría interpretado por Charlie Cox?
- Me impresiona que un actor inglés de 28 años me haga recordar a la persona que conocí a finales de los sesenta. Aparte de rasgos externos, como la mirada o la sonrisa, refleja acertadamente su carácter recio y amistoso. Y su naturalidad: cuando estabas con él, te sentías como un hijo con su padre. Era poco dado a las solemnidades; no lo veías como “el fundador”, sino como un sacerdote que te escuchaba, que bromeaba, hablaba de Dios y era cercano, como también se ve en la película.
En 1970, junto a mi marido, le pedí consejo sobre un dilema personal: dedicarme de lleno a la familia o continuar con la carrera en la universidad. Me contestó sonriendo, en tono de simpática reprimenda: “vosotros, italianos, a veces, queréis que el cura os dé la respuesta a todo, y éste sacerdote no te la va a dar, porque ciertas cuestiones competen sólo a marido y mujer, y a nadie más”. Amaba la libertad, y que cada uno pechara con su propia responsabilidad. Recordé este episodio al ver la respuesta que da, en la película, cuando algunos jóvenes le piden una orientación política, y él se la niega, y les anima a usar el cerebro que Dios les ha dado.
- En la película, San Josemaría ayuda a superar los conflictos y odios del momento, durante la guerra española, cosa que no debió ser fácil, teniendo en cuenta la persecución a que estaban sometidos los sacerdotes y religiosos.
- Creo que el film de Joffé refleja la experiencia de Josemaría Escrivá durante la guerra civi l en España: un profundo dolor por los ataques a sacerdotes, religiosos y cristianos comunes que sufrieron persecución, junto a una conciencia viva de que ni siquiera en esas circunstancias trágicas se podía dar paso al odio o a la venganza.
Tras la experiencia de la guerra, San Josemaría escribió: “No levantes jamás una cruz sólo para recordar que unos han matado a otros. Sería el estandarte del diablo. La Cruz de Cristo es callar, perdonar y rezar por unos y por otros, para que todos alcancen la paz”.
Numerosos son los testimonios escritos de esa época que muestran como su predicación mantuvo siempre una actitud de perdón y de acogida a todas las personas. A los jóvenes que le siguieron en aquellos años no les ofrecía un programa de reformas sociales o políticas. Algunos no entendieron esta actitud y lo dejaron.
- ¿Cuál ha sido la relación del Opus Dei con los realizadores del film? ¿Han colaborado con ellos? ¿Ha habido alguna participación económica de la Prelatura?
- En 2007 y 2008, el director y los productores de esta película vinieron varias veces a Roma, para buscar asesoramiento histórico, hablar con personas que conocieron a San Josemaría, visitar los lugares donde vivió, etc. Desde la oficina de comunicación se les ayudó en todo lo que se pudo, como solemos hacer con quien se toma la molestia de acudir a las fuentes. Desde entonces, les hemos facilitado fotografías, material audiovisual y otros documentos; y hemos procurado responder a todas sus preguntas.
En cuanto a la financiación, los productores han dicho que han reunido a varias empresas televisivas y un fondo de capital riesgo con algo más de cien inversores, entre los que se encuentran algunas personas del Opus Dei, como ellas mismas han contado, y algunos que no son creyentes, como el mismo Joffé. La Prelatura no participa en este tipo de proyectos: las personas de la Obra que han participado en él, actúan a título personal, profesional.
- Hay quien ha interpretado esta película como una respuesta al Código da Vinci. ¿Hay algo de cierto en ello?
- Habría que preguntarlo a Roland Joffé y a los productores. Por parte de la Oficina de comunicación del Opus Dei, el “Código Da Vinci” nos llevó a desarrollar una amplia acción informativa que dimos por cerrada en 2006: tratando de no perder el buen humor, se procuró aclarar la confusión sembrada sobre la Iglesia católica, sobre la persona de Cristo y sobre el Opus Dei.
- ¿Piensa que la película gustará a personas no católi cas o no creyentes?
- Hay mensajes y personas que, precisamente por ser católicas, son universales. Pienso ahora en Juan Pablo II: dentro de poco -en su próxima beatificación- veremos una manifestación impresionante del impacto positivo de los santos en la vida de muchas personas.
En mi opinión una película como ésta puede tocar muchos corazones porque afronta temas que no son propios de creyentes o no creyentes, de izquierdas o derechas: el dolor, el mal, la soledad, el rechazo... son temas que nos afectan a todos.
-¿Qué le aconsejaría a una persona que oye hablar por primera vez de San Josemaría y que desee hacerse una idea real?
- Le aconsejaría en primer lugar el encuentro directo con sus homilías y con sus libros de meditación como “Camino”, “Surco” y “Forja”; a través de ellos muchas personas se han acercado a Jesucristo. Y le animaría a visitar la páginawww.josemariaescriva.info, en la que encontrará muchos recursos. También existe un canal con vídeos:www.youtube.com/josemariaescriva.
Las ofensas suizas a la Iglesia católica con motivo del carnaval de Basilea 2011

El periódico El Mundo reportaba en una nota del 16 de marzo de 2011 las «bofetadas» que en el carnaval de la ciudad suiza de Basilea se han propinado a la Iglesia católica.
Varios carteles exhibidos en la plaza de la catedral protestante de la ciudad mostraban imágenes hirientes contra el Papa, a propósito del tema de la pederastia. Uno de ellos, por ejemplo «muestra los pies desnudos del Papa bajo una sábana, de la que también sobresalen los de un menor». En otro «aparece el Santo Padre ofreciendo un caramelo a una niña mientras cruza los dedos detrás de la espalda», dice el texto del periódico español.
miércoles, 16 de marzo de 2011
Del que ya se conoce como "el aborto por la puerta de atrás argentino"
Una de cada cuatro muertes en Holanda es por eutanasia
Tipo legal | 1990 | 1995 | 2001 |
Eutanasia activa voluntaria | 2.300 | 3.200 | 3.700 |
Suicidio médicamente asistido | 400 | 400 | 300 |
Terminación de la vida sin petición | 1.000 | 900 | 1.000 |
No tratamiento con intención de acortar la vida | 6.900 | 11.200 | 18.200 |
Alivio de dolor con acortamiento de la vida(*) | 4.800 | 3.900 | 2.800 |
Sedación terminal | No consta | No consta | 8.400 |
Eutanasia neonatal | No consta | 95 | 100 |
Total distintos supuestos eutanásicos | 15.400 | 19.695 | 34.500 |
Total fallecimientos en el año | 128.824 | 135.675 | 140.377 |
% eutanasia sobre total de muertes | 11,95% | 14,52% | 24,58% |
martes, 15 de marzo de 2011
CARTAS DEL DIABLO A SU SOBRINO (Lewis) XIV
XIV
Mi querido Orugario:
Lo más alarmante de tu último informe sobre el paciente es que no está tomando ninguna de aquellas confiadas resoluciones que señalaron su conversión original. Ya no hay espléndidas promesas de perpetua virtud, deduzco; ¡ni siquiera la expectativa de una concesión de la «gracia» para toda la vida, sino sólo una esperanza de que se le dé el alimento diario y horario para enfrentarse con las diarias y horarias tentaciones! Esto es muy malo.
Sólo veo una cosa que hacer, por el momento. Tu paciente se ha hecho humilde: ¿le has llamado la atención sobre este hecho? Todas las virtudes son menos formidables para nosotros una vez que el hombre es consciente de que las tiene, pero esto es particularmente cierto de la humildad. Cógele en el momento en que sea realmente pobre de espíritu, y métele de contrabando en la cabeza la gratificadora reflexión: «¡Caramba, estoy siendo humilde!», y casi inmediatamente el orgullo —orgullo de su humildad— aparecerá. Si se percata de este peligro y trata de ahogar esta nueva forma de orgullo, hazle sentirse orgulloso de su intento, y así tantas veces como te plazca. Pero no intentes esto durante demasiado tiempo, no vayas a despertar su sentido del humor y de las proporciones, en cuyo caso simplemente se reirá de ti y se irá a la cama.
Pero hay otras formas aprovechables de fijar su atención en la virtud de la humildad. Con esta virtud, como con todas las demás, nuestro Enemigo quiere apartar la atención del hombre de sí mismo y dirigirla hacia El, y hacia los vecinos del hombre. Todo el abatimiento y el autoodio están diseñados, a la larga, sólo para este fin; a menos que alcancen este fin, nos hacen poco daño, e incluso pueden beneficiarnos si mantienen al hombre preocupado consigo mismo; sobre todo, su autodesprecio puede convertirse en el punto de partida del desprecio a los demás y, por tanto, del pesimismo, del cinismo y de la crueldad.
En consecuencia, debes ocultarle al paciente la verdadera finalidad de la humildad. Déjale pensar que es, no olvido de sí mismo, sino una especie de opinión (de hecho, una mala opinión) acerca de sus propios talentos y carácter. Algún talento, supongo, tendrá realmente. Fija en su mente la idea de que la humildad consiste en tratar de creer que esos talentos son menos valiosos de lo que él cree que son. Sin duda son de hecho menos valiosos de lo que él cree, pero no es ésa la cuestión. Lo mejor es hacerle valorar una opinión por alguna cualidad diferente de la verdad, introduciendo así un elemento de deshonestidad y simulación en el corazón de lo que, de otro modo, amenaza con convertirse en una virtud. Por este método, a miles de humanos se les ha hecho pensar que la humildad significa mujeres bonitas tratando de creer que son feas y hombres inteligentes tratando de creer que son tontos. Y puesto que lo que están tratando de creer puede ser, en algunos casos, manifiestamente absurdo, no pueden conseguir creerlo, y tenemos la ocasión de mantener su mente dando continua-mente vueltas alrededor de sí mismos, en un esfuerzo por lograr lo imposible. Para anticiparnos a la estrategia del Enemigo, debemos considerar sus propósitos. El Enemigo quiere conducir al hombre a un estado de ánimo en el que podría diseñar la mejor catedral del mundo, y saber que es la mejor, y alegrarse de ello, sin estar más (o menos) o de otra manera contento de haberlo hecho él que si lo hubiese hecho otro. El Enemigo quiere, finalmente, que esté tan libre de cualquier prejuicio a su propio favor que pueda alegrarse de sus propios talentos tan franca y agradecidamente como de los talentos de su prójimo... o de un amanecer, un elefante, o una catarata. Quiere que cada hombre, a la larga, sea capaz de reconocer a todas las criaturas (incluso a sí mismo) como cosas gloriosas y excelentes. El quiere matar su amor propio animal tan pronto como sea posible; pero Su política a largo plazo es, me temo, devolverles una nueva especie de amor propio: una caridad y gratitud a todos los seres, incluidos ellos mismos; cuando hayan aprendido realmente a amar a sus prójimos como a sí mismos, les será permitido amarse a sí mismos como a sus prójimos. Porque nunca debemos olvidar el que es el rasgo más repelente e inexplicable de nuestro Enemigo: Él realmente ama a los bípedos sin pelo que El ha creado, y siempre les devuelve con Su mano derecha lo que les ha quitado con la izquierda. Todo su esfuerzo, en consecuencia, tenderá a apartar totalmente del pensamiento del hombre el tema de su propio valor. Preferiría que el hombre se considerase un gran arquitecto o un gran poeta y luego se olvidase de ello a que dedicase mucho tiempo y esfuerzo a tratar de considerarse uno malo. Tus esfuerzos por inculcar al paciente o vanagloria o falsa modestia serán combatidos consecuentemente por parte del Enemigo, con el obvio recordatorio de que al hombre no se le suele pedir que tenga opinión alguna de sus propios talentos, ya que muy bien puede seguir mejorándolos cuanto pueda sin decidir su preciso lugar en el templo de la Fama. Debes tratar, a cualquier costo, de excluir este recordatorio de la conciencia del paciente. El Enemigo tratará también de hacer real en la mente del paciente una doctrina que todos ellos profesan, pero que les resulta difícil introducir en sus sentimientos: la doctrina de que ellos no se crearon a sí mismos, de que sus talentos les fueron dados, y de que también podrían sentirse orgullosos del color de su pelo. Pero siempre, y por todos los medios, el propósito del Enemigo será apartar el pensamiento del paciente de tales cuestiones, y el tuyo consistirá en fijarlo en ellas. Ni siquiera quiere el Enemigo que piense demasiado en sus pecados: una vez que está arrepentido, cuanto antes vuelva el hombre su atención hacia fuera, más complacido se siente el Enemigo. Tu cariñoso tío,
ESCRUTOPO
Un grupo pro-vida católico rescata al bebé canadiense que había sido condenado a morir
La organización católica Priests for Life (Sacerdotes por la Vida) logró que el bebé Joseph Maraachli, que padece una enfermedad neurodegenerativa, fuera trasladado desde la clínica canadiense -donde enfrentaba una muerte inminente debido a una orden judicial- a un hospital católico en St. Louis (EEUU) donde revisarán su caso y le darán la asistencia que necesita.
El padre Frank Pavone, director nacional de Priests for Life, llegó a Ontario, Canadá, el domingo 13 de marzo para agilizar la salida del pequeño Joseph, dos semanas después de que una orden judicial ordenara que el niño muera por asfixia e instruyera a los médicos canadienses a retirarle el tubo de respiración que lo asiste.
El sacerdote explicó a la prensa que el bebé necesitaba "estar en un hospital que aprecie la vida" y su salida de Canadá "se convirtió realmente en una carrera contra el tiempo" debido a problemas burocráticos.
Joseph, de casi 14 meses de edad, viajó acompañado por su padre Moe Maraachli, desde Ontario hasta el Hospital Infantil Cardinal Glennon de St. Louis, Missouri, en un avión ambulancia especialmente equipado y proporcionado por Caritas Kalitta con sede en Michigan.
"Si existe la posibilidad de que este niño pueda vivir, tenemos que explorar todas las opciones", dijo el Padre Pavone y aseguró que el viaje de Joseph se concretó gracias al apoyo de decenas de personas.
Los padres de Joseph pidieron a los médicos de Ontario que practiquen una traqueotomía al bebé para llevárselo a casa y darle la oportunidad de luchar por su vida en lugar de que tuviera una muerte violenta.
Los Maraachli tuvieron una hija hace ocho años que presentó la misma enfermedad pero a ella sí le practicaron una traqueotomía y murió en su casa.
Ola de «cristianofobia» en las universidades españolas
Estudiantes laicistas exhibieron una pancarta con la que pretendían provocar a los asistentes a la misa Los estudiantes laicistas de la Universidad de Barcelona (UB) vuelven a la carga tras cuatro semanas de relativa tranquilidad en las que el rectorado ha intentado serenar los ánimos de los anti-capilla. Desde el pasado miércoles 9 de febrero, día en que se retomaron las misas en la capilla de Económicas tras instalar una puerta de seguridad en el acceso, la liturgia se había celebrado sin altercados.
La llama anticatólica vuelve a prender en un momento de máxima sensibilidad en el que los boicoteadores han reclamado a la universidad un referendo vinculante sobre la cuestión. ¿Qué ha ocurrido para que los estudiantes "progresistas" descarten el diálogo? Ni la comunidad católica ni la propia universidad tienen la respuesta. Profesores y alumnos pro capilla mantuvieron hace unos días una reunión con el rectorado en la que, según afirmaron ayer a ABC algunos profesores, "se nos dio a entender que habían hecho entrar en razón a los progresistas" y les "habían convencido para que lucharan por sus convicciones por la vía del diálogo". Sin embargo, los hechos de ayer evidencian que los alborotadores prefieren el enfrentamiento.
Faltaban pocos minutos para que empezara la misa y un grupo de estudiantes católicos estaban en la capilla ultimando una campaña solidaria de recogida de alimentos cuando unos compañeros suyos que esperaban en la puerta les advirtieron de que "estaba a punto de estallar de nuevo el conflicto". Un grupo de alumnos anti-capilla llegaron con una gran pancarta en la que podía leerse "No pasarás sin carné de cristiano" y en la que podía verse a un Dios con el brazo elevado en actitud hitleriana y el otro sosteniendo una cruz.
Los fieles que estaban dentro de la capilla decidieron cerrar la puerta de seguridad para evitar que entraran los boicoteadores, lo que hizo que muchos que esperaban participar en la misa se quedaran fuera. El incidente no fue a más y los manifestantes abandonaron el acceso a la capilla antes de que acabara la misa. Profesores y alumnos católicos temen que mañana miércoles, día que se celebra la misa central, haya nuevas acciones.
La campaña laicista de la UB ha sido replicada en la Universidad Complutense de Madrid (UCM). El pasado viernes, unos 70 estudiantes irrumpieron en la capilla del campus de Somosaguas e impidieron la celebración de la liturgia. Algunas de las manifestantes se desnudaron en el altar e "hicieron alarde de su tendencia homosexual".
lunes, 14 de marzo de 2011
CARTAS DEL DIABLO A SU SOBRINO (Lewis) XIII
XIII
Mi querido Orugario:
Me parece que necesitas demasiadas páginas para contar una historia muy simple. En resumidas cuentas, que has dejado que ese hombre se te escurra entre los dedos de la mano. La situación es muy grave, y realmente no veo motivo alguno por el que debiera tratar de protegerte de las consecuencias de tu ineficiencia. Un arrepentimiento y una renovación de lo que el otro llama «gracia» de la magnitud que tú mismo describes, supone una derrota de primer orden. Equivale a una segunda conversión... y, probablemente, más profunda que la primera. Como debieras saber, la nube asfixiante que te impidió atacar al paciente durante el paseo de regreso del viejo molino es un fenómeno muy conocido. Es el arma más brutal del Enemigo, y generalmente aparece cuando El se hace directamente presente al paciente, bajo ciertas formas aún no completamente clasificadas. Algunos humanos están permanentemente envueltos en ella, y nos resultan, por tanto, totalmente inaccesibles.
Y ahora, veamos tus errores. En primer lugar, según tú mismo dices, permitiste que tu paciente leyera un libro del que realmente disfrutaba, no para que hiciese comentarios ingeniosos a costa de él ante sus nuevos amigos, sino meramente porque disfrutaba de ese libro. En segundo lugar, le permitiste andar hasta el viejo molino y tomar allí el té: un paseo por un campo que realmente le gusta, y encima a solas. En otras palabras: le permitiste dos auténticos placeres positivos. ¿Fuiste tan ignorante que no viste el peligro que entrañaba esto? Lo característico de las penas y de los placeres es que son inequívocamente reales y, en consecuencia, mientras duran, le proporcionan al hombre un patrón de la realidad. Así, si tratases de condenar a tu hombre por el método romántico —haciendo de él una especie de Childe Harold o Werther, autocompadeciéndose de penas imaginarias—, tratarías de protegerle, a cualquier precio, de cualquier dolor real; porque, naturalmente, cinco minutos de auténtico dolor de muelas revelarían la tontería que eran sus sufrimientos románticos, y desenmascararían toda tu estratagema. Pero estabas intentando hacer que tu paciente se condenase por el Mundo, esto es, haciéndole aceptar como placeres la vanidad, el ajetreo, la ironía y el tedio costoso. ¿Cómo puedes no haberte dado cuenta de que un placer real era lo último que debías permitirle? ¿No previste que, por contraste, acabaría con todos los oropeles que tan trabajosamente le has estado enseñando a apreciar? ¿Y que el tipo de placer que le dieron el libro y el paseo es el más peligroso de todos? ¿Qué le arrancaría la especie de costra que has ido formando sobre su sensibilidad, y le haría sentir que está regresando a su hogar, recobrándose a sí mismo? Como un paso previo para separarle del Enemigo, querías apartarle de sí mismo, y habías hecho algunos progresos en esa dirección. Ahora, todo eso está perdido.
Sé, naturalmente, que el Enemigo también quiere apartar de sí mismos a los hombres, pero en otro sentido. Recuerda siempre que a El le gustan realmente esos gusanillos, y que da un absurdo valor a la individualidad de cada uno de ellos. Cuando Él habla de que pierdan su «yo», Se refiere tan sólo a que abandonen el clamor de su propia voluntad. Una vez hecho esto, El les devuelve realmente toda su personalidad, y pretende (me temo que sinceramente) que, cuando sean completamente Suyos, serán más «ellos mismos» que nunca. Por tanto, mientras que Le encanta ver que sacrifican a Su voluntad hasta sus deseos más inocentes, detesta ver que se alejen de su propio carácter por cualquier otra razón. Y nosotros debemos inducirles siempre a que hagan eso. Los gustos y las inclinaciones más profundas de un hombre constituyen la materia prima, el pun-to de partida que el Enemigo le ha proporcionado. Alejar al hombre de ese punto de partida es siempre, pues, un tanto a nuestro favor; incluso en cuestiones indiferentes, siempre es conveniente sustituir los gustos y las aversiones auténticas de un humano por los patrones mundanos, o la convención, o la moda. Yo llevaría esto muy lejos: haría una norma erradicar de mi paciente cualquier gusto personal intenso que no constituya realmente un pecado, incluso si es algo tan completamente trivial como la afición al cricket, o a coleccionar sellos, o a beber batidos de cacao. Estas cosas, te lo aseguro, de virtudes no tienen nada; pero hay en ellas una especie de inocencia, de humildad, de olvido de uno mismo, que me hacen desconfiar de ellas; el hombre que verdadera y desinteresadamente disfruta de algo, por ello mismo, y sin importarle un comino lo que digan los demás, está protegido, por eso mismo, contra algunos de nuestros métodos de ataque más sutiles. Debes tratar de hacer siempre que el paciente abandone la gente, la comida o los libros que le gustan de verdad, y que los sustituya por la «mejor» gente, la comida «adecuada» o los libros «importantes». Conocí a un humano que se vio defendido de fuertes tentaciones de ambición social por una afición, más fuerte todavía, a los callos con cebolla.
Falta considerar de qué forma podemos resarcirnos de este desastre. Lo mejor es impedir que haga cualquier cosa. Mientras no lo ponga en práctica, no importa cuánto piense en este nuevo arrepentimiento. Deja que el animalillo se revuelque en su arrepentimiento. Déjale, si tiene alguna inclinación en ese sentido, que escriba un libro sobre él; suele ser una manera excelente de esterilizar las semillas que el Enemigo planta en el alma humana. Déjale hacer lo que sea, menos actuar. Ninguna cantidad, por grande que sea, de piedad en su imaginación y en sus afectos nos perjudicará, si logramos mantenerla fuera de su voluntad. Como dijo uno de los humanos, los hábitos activos se refuerzan por la repetición, pero los pasivos se debilitan. Cuanto más a menudo sienta sin actuar, menos capaz será de llegar a actuar alguna vez, y, a la larga, menos capaz será de sentir.
Tu cariñoso tío,
ESCRUTOPO
Alcalde condenado por santiguarse y rezar una oración al inicio de cada sesión municipal

La ofensiva anticatólica mundial no se detiene ante nada. En Saguenay, en el Québec francófono canadiense, llevan desde tiempo inmemorial iniciando las sesiones municipales con una oración, que dirige el alcalde tras santiguarse. Así fue durante siglos y a nadie molestó, en una ciudad de 150.000 habitantes donde el 90% son católicos.
Hasta que a uno de ellos, en una maniobra orquestada por el movimiento laicista quebequés, le dio por denunciar el hecho. Entonces el Tribunal de Derechos de la Persona, siguiendo criterios parejos a los del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo para arrancar los crucifijos de los espacios públicos en Europa, decidió condenar al alcalde Jean Tremblay a una multa de 22.000 euros. Y, por supuesto, a dejar de rezar y de santiguarse. Y, por añadidura, a quitar la imagen del Sagrado Corazón de Jesús y el crucifijo que presidían las sesiones municipales.
La sentencia se dictó el 11 de febrero y un mes después el Ayuntamiento ha presentado el correspondiente recurso ante el Tribunal Supremo, que se verá en primera instancia el próximo día 25. El pueblo está con Tremblay, y respondió en masa al llamamiento de su alcalde para que la multa se abonase mediante aportaciones voluntarias, y no con cargo a las arcas locales. En un par de semanas reunió el triple de la cantidad necesaria.
«Probablemente es la primera vez en la historia del mundo en que a un alcalde se le impide rezar y se le condena por hacerlo», ha dicho Tremblay, quien ha hecho caso omiso de la prohibición judicial y ha seguido santiguándose al inicio de cada pleno: «¿Cómo vamos a ceder? ¡Estas cosas no se pueden dejar pasar, porque tendrían repercusión en todo Québec! Esta gente [el movimiento laicista que le denunció] quieren ser ellos la ley en todo: "Quita este crucifijo aquí, cambia este nombre allá, haz esto, haz lo otro"».
En efecto, los grupos anticristianos ya han aprovechado esta primera sentencia para pedir que se quite también el crucifijo que preside el Parlamento de Québec, algo a lo que por ahora se niega el primer ministro Jean Charest, por medio de su portavoz, Hugo d´Amours: «La Iglesia ha jugado un papel importante en la historia de Québec y el crucifijo es un símbolo de ello». En 2008 la cámara aprobó por unanimidad dejar el crucifijo en su sitio.
Por presión de los grupos laicistas, en muchos Ayuntamientos de esa provincia de Canadá la oración inicial fue sustituida por un minuto de recogimiento. Tremblay no está dispuesto a eso, y a que cuatrocientos cincuenta años de historia y la voluntad mayoritaria de los habitantes de su ciudad tengan que ceder ante la reclamación de minorías radicales amparadas por los tribunales de derechos humanos.
viernes, 11 de marzo de 2011
La justicia de la UE dice que las células embrionarias deben calificarse de «embriones humanos»
El abogado general del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TUE), Yves Bot, ha dictaminado este jueves que las células embrionarias que tienen capacidad de desarrollarse hasta formar un ser humano deben calificarse jurídicamente de embriones humanos y, por tanto, no se pueden patentar.
La opinión del abogado general no vincula al Tribunal de Justicia, aunque éste suele seguir sus recomendaciones en el 80% de los casos. Ahora los jueces empiezan a deliberar y la sentencia se dictará en un momento posterior.
El dictamen del abogado general se refiere al caso de un ciudadano alemán que en 1997 registró una patente que se refiere a células progenitoras neuronales aisladas y depuradas producidas a partir de células madre embrionarias humanas y utilizadas para tratar enfermedades neurológicas. Según el titular de la patente, ya se han realizado las primeras aplicaciones clínicas, en particular, en pacientes afectados por la enfermedad de Parkinson.
Greenpeace reclamó ante la justicia alemana la nulidad de esta patente en la medida en que se refiere a procedimientos que permiten obtener células progenitoras a partir de células madre de embriones humanos. El Tribunal Federal de Justicia alemán ha planteado una consulta ante el TUE.
El abogado general señala en su dictamen que "las células totipotenciales, que aparecen desde la fusión de los gametos y que sólo subsisten con esta forma durante los primeros días del proceso, presentan la característica esencial de tener cada una por sí misma la capacidad de desarrollarse hasta formar un ser humano completo".
"De este modo, dichas células, en la medida en que constituyen el primer estadio del cuerpo humano en el que van a convertirse deben calificarse jurídicamente de embriones, cuya patentabilidad deberá excluirse", afirma Bot.
Esta definición incluye a los óvulos no fecundados en los que se haya implantado el núcleo de una célula madura y los óvulos no fecundados estimulados para dividirse mediante partenogénesis, en la medida en que las células totipotenciales se obtienen por dichas vías.
Asimismo, debe concederse la calificación de embrión al blastocisto -estadio ulterior del desarrollo embrionario considerado en un momento dado, a saber, unos cinco días después de la fecundación- ya que, según el abogado general, el principio de la dignidad humana se aplica a la persona humana existente, al niño nacido, pero también al cuerpo humano desde el primer estadio de su desarrollo, es decir, el de la fecundación.
En cambio, las células madre embrionarias pluripotenciales, consideradas aisladamente, no se incluyen en el concepto de embrión ya que individualmente ya no son aptas para desarrollarse hasta convertirse en un ser completo.
No obstante, el abogado general señala que las invenciones que se refieran a células madre pluripotenciales sólo pueden patentarse si no se obtienen en detrimento de un embrión, ya se trate de su destrucción o de su alteración.
"Dar una aplicación industrial a una invención que utilice células madre embrionarias significaría utilizar los embriones humanos como una banal materia prima, lo que sería contrario a la ética y al orden público", señala el dictamen.
En conclusión, el abogado general considera que una invención debe quedar excluida de la patentabilidad cuando la aplicación del procedimiento requiere que previamente se destruyan embriones humanos o que éstos se utilicen como materia prima, aunque, al solicitarse la patente, la descripción de este procedimiento no contenga ninguna referencia a la utilización de embriones humanos.
No obstante, el abogado general recuerda que la patentabilidad de las utilizaciones de embriones humanos con fines industriales o comerciales no está prohibida, cuando únicamente se refiere a las invenciones con un objetivo terapéutico o de diagnóstico que se apliquen al embrión humano y que le sean útiles -por ejemplo para corregir una malformación y mejorar sus esperanzas de vida-.